El brezo y sus cuidados

El brezo o calluna es una planta que requiere unas condiciones de sol y riego muy específicas, pero con los cuidados adecuados podrás disfrutar de ella en tu terraza o jardín, pero también en una maceta en el interior de tu casa.

Brezo o calluna, una planta resistente para tu jardín

El brezo es un arbusto perenne que crece con mucha facilidad en los bosques. Es una planta rústica y tapizante que crece en climas de alta montaña y que sirve de refugio para muchos animales y se caracteriza por su peculiar floración –empieza a finales de verano y termina en otoño–, que tiñe laderas y montañas de una gran gama de morados, rosas, amarillos y blancos. Aunque sea una planta que se da muy bien en entornos silvestres, también podemos plantarla en casa para que decore nuestro jardín, terraza e, incluso, el interior de nuestros hogares.

Cuáles son los cuidados del brezo

 

Características del brezo

El brezo es una planta de la familia de las Ericaceae con muchísimas variedades (más de 500). La más conocida es la Calluna vulgaris o brecina. Es un pequeño arbusto que no supera el metro de altura. Se caracteriza por sus diminutas hojas –de unos 2 mm– y abundantes flores, que nacen en espesos racimos de diversos colores: blanco, rojo, amarillo y rosa, el más común. Este tipo de arbusto es muy utilizado en borduras de jardines y parterres, pero también crece bien en macetas. Existen muchas variedades de brezo, algunas protegidas, como la Erica arborea (brezo blanco) o la Erica Andevalensis. Las más comunes y conocidas son la Calluna vulgaris (la más habitual) y Erica gracilis (brezo rosa).

Cuáles son los cuidados del brezo

 

Cuidados del brezo

Para que el brezo crezca correctamente, son necesarias unas condiciones adecuadas de luz, agua, tierra, abono y poda: 

  • Luz: el brezo necesita unas 8 horas diarias de luz directa, aunque no soporta el calor intenso. Si la tienes en el exterior, sitúala en la zona del jardín o la terraza en la que más tiempo dé el sol. Tampoco es amiga del frío extremo y no sobrevivirá a temperaturas inferiores a 5º, aunque sí que puede resistir heladas esporádicas.
  • Riego: para que crezca sana, exige riegos frecuentes. Esto significa que debes mantener el sustrato húmedo, pero sin encharcarlo. Esto provocará la aparición de hongos en el sustrato, así como pudrición de las raíces, lo que afectará al tallo y la planta morirá. Prevé un buen drenaje en el suelo de tu jardín o en la maceta para asegurar que las raíces no sufren por el exceso de agua. Pero tampoco te quedes corto de agua: comprueba antes de regar que el sustrato está húmedo. Mete el dedo –entre 2 y 3 cms– en la tierra más cercana al tallo sin deteriorar las raíces. En ese caso, no será necesario que la riegues. En invierno, espacia la frecuencia de riego; mientras en verano, hazlo cada 2 o 3 días. Dependiendo de lo cálido que sea el clima, tal vez tengas que intensificarlo. Cada zona es diferente, por lo que deberás comprobar cuánto tiempo has de esperar entre los riegos para que la planta crezca bien sin ahogarla. Para mantener la humedad –además del drenaje–, coloca un acolchado sobre la plantación.
  • Agua sin cal: al brezo no le gusta el agua con mucha cal, por lo que, si en tu zona el agua es muy calcárea, intenta regarla con el agua recogida de la lluvia. La puedes almacenar en un bidón o depósito. Después reduce el pH del agua con ácido cítrico, vinagre (con unas gotas en la regadera es suficiente) o utilizando aguas destiladas o descalcificadas.
  • La tierra o sustrato:  el brezo está acostumbrado a sobrevivir donde otras especies son incapaces, por lo que necesita que su sustrato sea ligeramente ácido, por debajo de pH6. Si la tienes en una maceta, elige un sustrato ligeramente ácido para que la planta pueda absorber los micronutrientes que necesita para crecer hermosa.
  • Abono:  aplica un fertilizante para plantas acidófilas en primavera y a finales de verano para que la siguiente floración sea espectacular y la planta se desarrolle fuerte. Sigue siempre las instrucciones del fabricante.
  • Poda: lo ideal es hacerlo a principios de primavera, eliminando las flores viejas y así renovar el follaje. Elimina también los brotes más altos, cortando por debajo de las flores.
Cuáles son los cuidados del brezo

 

Cómo cuidar el brezo en una maceta

El cuidado del brezo en el interior es un poco más complicado, ya que requiere las mismas necesidades que la que está en el exterior, especialmente en cuestión de sol y humedad. Una de las particularidades de plantar brezo en maceta es que necesita un buen drenaje para sobrevivir y no morir encharcada. Para ello coloca gravilla en el fondo de la maceta, lo que hará que, cuando la riegues, el agua termine en el platillo y sea la propia planta la que vaya absorbiendo lo que necesite. Aunque sin excederte, sabes que mucha agua podría matarla. 

Hay que estar pendiente también de renovar el sustrato anualmente y comprobar si hay que trasplantarla a una maceta más grande. Mira si las raíces salen por los agujeros inferiores de la maceta. Si es así, ha llegado el momento de mudarla a una de mayor diámetro y profundidad, de manera que las raíces se acomoden.

Colócala junto a una ventana en la que dé el sol por muchas horas y comprueba a diario la humedad de la tierra hasta que sepas cuál es la mejor frecuencia de riego. No la sitúes cerca de fuentes de calor, como un radiador. 

Cuáles son los cuidados del brezo