De la tierra a la mesa. ¡Vive la pasión de cultivar un huerto en casa! 

Deliciosas, crujientes y llenas de color, las ensaladas son para el verano (¡y para el invierno!). Reconfortantes y sabrosas, las menestras y verduras a la parrilla atesoran el sabor puro del campo. El placer de degustar estas delicias se multiplica por mil cuando las hemos cultivado con nuestras propias manos, sintiendo día a día cómo crecen y se llenan de la luz del sol. ¿No tienes jardín? Pues no te desanimes, porque en tu terraza o balcón encontrarás un rinconcito para disfrutar de un huerto a tu medida. Vive desde hoy la experiencia de cultivar tu propio huerto en casa: te volverás adicto…

¡A poner la mesa… de cultivo! El huerto al alcance de la mano

Las ganas, ya las tienes. La disposición, también. Estás deseando empezar a cultivar tu maravilloso huerto y ya te lo imaginas lleno de refrescantes lechugas, tomates reventones y delicados pimientos. Pero miras a tus pies, y lo que ves no se parece nada a la tierra del campo... La solución está en las mesas de cultivo: prácticas estructuras que ponen la tierra a tu alcance. Y no solo porque con ellas puedes crear una zona donde cultivar, sino porque sus patas elevan el huerto de manera que queda al alcance de la mano. ¡Nada de romperse la espalda con el azadón! Hay mesas de cultivo de muchos materiales, pero lo confesamos: nuestra debilidad son las de madera. Este material, orgánico y renovable, es súper decorativo y presta a que lo pintes de los colores de tu terraza. Un huerto rico y precioso, ¿qué más se puede pedir?

De la tierra a la mesa

Si prefieres un estilo industrial más moderno, escoge una mesa cultivo en acero galvanizado y tu huerto urbano tendrá vocación neoyorquina. Y si eres de los que adoran el lado práctico de las cosas, estás de enhorabuena: el recubrimiento galvanizado que protege el metal evita que se oxide, al tiempo que mantiene la temperatura ideal para que las plantitas crezcan felices y pimpantes.

De la tierra a la mesa

Mini-huertos con encanto: busca la solución para tu espacio 

Los espíritus más prácticos tienen también su propia solución a la medida: las mesas de cultivo de PVC. Si estás pensando en empezar a disfrutar de tu huerto, estas mesas son la mejor elección. Cuando la cosa vaya creciendo, podrás aumentar tu “plantación” con mesas de madera, de metal o incluso huertos de suelo y verticales. Combinando todas estas soluciones, tu terraza parecerá el paraíso… Tendrás tal variedad de hortalizas, que tus ensaladas ya nunca serán lo mismo.

Y si tienes muy poquito espacio, ¿qué te parece cultivar hierbas aromáticas en una mesa de cultivo tamaño “mini”? Te servirán para sentirte todo un hortelano, aunque sea por un ratito, y aportarán un toque encantador a tu balcón o a ese rincón tan soleado de la cocina.

Suelos, paredes… ¡Hortalizas por todas partes! 

La auténtica sensación “hortelana” la tendrás, sin duda, con un huerto de suelo. Pensados para terrazas amplias y patios, estas estructuras a modo de cajas quedan súper decorativas y permiten cultivar especies un poco más grandes (y numerosas) que las mesas de cultivo. Si te encanta sentarte en el suelo, como a los niños, estos huertos te volverán loco. ¡Combínalos con césped artificial para tener esa sensación confortable y fresca en tu terraza!

Lo bueno que tienen estos huertos es que, al estar a ras de suelo, no ocupan visualmente tanto espacio como las mesas de cultivo… Imagínate un huertito de este tipo en tu terraza, repleto de frescas hojas verdes que esperan a que las lleven a tus platos estrella. Unos cartelitos de pizarra con los nombres de las plantitas en tiza aportarán el toque más encantador.

Combinar huertos de suelo con mesas de cultivo es una idea fantástica. Fíjate lo bien que le quedó su huerto urbano a Isma, que tiene de todo: fresas, lechugas, cebollas… ¡Un vergel en un pequeño balcón!

De la tierra a la mesa

Si no tener sitio para el huertito hace que te subas por las paredes… ¡Dicho y hecho! Porque las paredes son un espacio perfecto para cultivar. Además de crecer alegres y deliciosas, las verduras hacen el efecto de un tapiz lleno de verdor que ninguna pintura, baldosa o papel pintado puede superar. Un huerto vertical convertirá tu balcón en un espacio contemporáneo, listo para surtirte de las hortalizas más ricas. Y no es difícil de cultivar, ya que existen sistemas modulares que se instalan en un pispás. Pon una mesa y unas sillas entre tus paredes verdes, haz una fresca ensalada con algunas hojas crujientes y coloca el vino de la cubitera… ¡Más a gusto que en el mejor de los restaurantes!

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El huerto con los peques o cómo disfrutar de ratos inolvidables 

Seguro que visualizas la cara de tus hijos cuando les pones verduras en el plato. Salvo excepciones, a los peques el “mundo verdura” no les gusta mucho, que digamos... Pero cuando las verduras que vayan a comer las hayan cultivado ellos mismos, su reacción te sorprenderá. ¡Les encantan!

De la tierra a la mesa

Ayudar en el huertito del balcón o la terraza es una actividad preciosa, ¿y a qué niño no le gusta mancharse las manos de tierra? Hay mesitas de cultivo especiales para ellos, a su altura y con alegres colores. Haz que las sientan como suyas, poniendo por ejemplo un cartelito con su nombre. Si les acompañas y les vas explicando los procesos, descubrirán por qué la naturaleza es tan maravillosa y fascinante. Y después de “cosechar”, llévalos contigo a la cocina y pídeles que te ayuden a preparar los platos. ¡Verás cómo no dejan ni una hoja! 

Ayúdalas a nacer… y protégelas cuando son pequeñas 

¿No puedes esperar a tener tu maravilloso huerto urbano para degustar tus propias verduras? En la naturaleza, la impaciencia no es buena compañera. Todo tiene su proceso: gran parte del encanto de esta actividad es ver cómo las plantitas crecen poco a poco. Tienes dos posibilidades: cultivarlas a partir de plantones (plantas pequeñitas cultivadas en semilleros) o crear tus propios semilleros. Empieza a prepararlos con tiempo según la temporada en la que haya que trasplantar y disfruta de la ilusión que hace empezar a ver cómo empiezan a asomar las hojitas en la tierra…

De la tierra a la mesa

Si has tenido paciencia, has sido constante y has desplegado todo tu amor y tu cariño en el huerto urbano, seguro que él te ha dado lo mejor de sí. Tu precioso rincón de verduras, aromáticas y hortalizas necesita que sigas cuidando de él, echando mano de todas las soluciones aprendidas de los agricultores de toda la vida. Invernaderos pequeños y ligeros, velos de crecimiento, abonos… Son imprescindibles para que alcances la soñada meta, que no es otra que comer algo que has cultivado con tus propias manos.

De la tierra a la mesa

¿Ya has terminado? Todavía no: párate a pensar un poco cómo distribuir el espacio, para poder añadir algún mueble auxiliar donde guardar las herramientas y los productos. Estanterías tipo “escalera”, armarios pequeños con poco fondo, baldas fijadas a la pared…Cuanto más cerca estén de tu huerto, te será más fácil cuidar de él como se merece.

Soñar con cultivar tu propio huerto está bien, pero hacer tu sueño realidad es mucho mejor. No lo dejes para mañana: busca un hueco, planifica el trabajo… Y empieza a vivirlo a fondo, ¡desde hoy mismo!