Convierte tu baño en un spa de ensueño con una ducha a ras de suelo 

Las duchas a ras de suelo son perfectas para crear espacios diáfanos y seguros. Despejan los ambientes, resultan cómodas de usar y son todo un placer para la vista. Hablamos de un tipo de ducha que crean espacios cuyo origen se remontan a las termas de la Antigua Roma y que hoy día son una de las apuestas más interesantes en decoración y equipamiento de baños. De obra o con platos a ras de suelo, su estética contemporánea y evocadora triunfa en los baños del siglo XX.

El baño es una de las estancias de la casa que más se reforman a medida que cambian las necesidades de la familia. Cuando se decide instalar en el suelo un plato de ducha suele ser por razones de comodidad de uso y seguridad. En este caso optar por un plato de ducha a ras de suelo otorga un valor añadido de confort y tranquilidad, ya que su acceso carece de escalones o es mínimo, lo cual evita tropiezos y caídas, y un plus estético al quedar el plato totalmente integrado en el diseño del baño mimetizándose con el resto del ambiente creado en la estancia y aumentando la sensación de amplitud.

Apostar por una ducha de estas características es hacerlo por la eliminación de las fronteras bajo tus pies y lo agradecerás a nivel decorativo y funcional.

Una ducha a ras de suelo

Para un baño de lujo, escoge una ducha de obra

¿Te imaginas una ducha amplia, de pared a pared, a ras de suelo y con el pavimento y las paredes revestidos con un material de lujo? Un lugar al que volver por las tardes, después del trabajo o la rutina diaria, y dejar que el agua caiga sobre ti sin barreras ni trabas… Un auténtico placer. Las duchas de obra son preciosas y súper confortables, ya que no crean barreras en el suelo ni las paredes. Su estética nos traslada a las termas romanas y la antigüedad clásica, tiempos evocadores que puedes llevar a tu baño con todas las prestaciones de los equipamientos actuales.

Una ducha a ras de suelo

Estas duchas no llevan plato, sino que el agua cae directamente sobre el suelo. Por eso es importante colocar el pavimento con la inclinación necesaria para que el agua fluya hacia el desagüe sin problemas. Y no olvides instalar una mampara de calidad que garantice la estanqueidad y evite que el agua “escape” al resto del baño. ¡Nada de salpicaduras!

Menos obra y más ahorro con platos extraplanos

Si hacer una ducha de obra supone demasiado lío y gasto, la alternativa ideal es escoger un plato de ducha extraplano. Los hay de distintas formas, cuadradas y rectangulares, y en colores actuales: blanco, blanco roto, negro, gris… Son tan finos que crean una sensación de continuidad total con el suelo del baño, eliminando los escalones y las barreras. Su mayor ventaja frente a las duchas de obra es que son más fáciles de instalar y requieren menos reforma, por lo que salen más económicos. Tendrás tu ducha a ras de suelo en poco tiempo y podrás disfrutar de un baño mucho más amplio, moderno y cómodo: un espacio donde disfrutar de tu “momento spa” diario, sin trabas ni interrupciones.

La ausencia de barreras característica de estas duchas es perfecta para habilitar baños para personas con problemas de movilidad. Olvídate de escalones, bañeras y obstáculos: estos espacios permiten transitar con fluidez y, como son tan amplios, se pueden integrar en ellos los accesorios necesarios para convertirlos en baños accesibles, donde todo el mundo pueda disfrutar de los momentos más relajantes y tranquilos.

Una ducha a ras de suelo

Materiales dignos de un emperador 

En la Antigua Roma, este tipo de baños estaba restringido a los estratos sociales más nobles. Por eso los materiales que los revestían eran tan ricos como bellos: mosaicos, mármoles… Hoy día puedes sentirte como un emperador o una emperatriz de los tiempos de Trajano o Augusto, simplemente eligiendo los materiales adecuados para tu ducha de obra. El más clásico, con el que solemos asociar este tipo de espacios, es el gresite o mosaico de vidrio. Formado por pequeñas teselas cuadradas en un solo color o con distintas tonalidades, este revestimiento evoca zonas de agua, frescor y elegancia. Además es perfecto para revestir el suelo y las paredes, al tratarse de un material impermeable, resistente y bello.

Si buscas un efecto más actual y uniforme, la cerámica puede ser tu mejor aliada. Hoy día está de moda la que imita madera, metal oxidado, cemento pulido o piedras como la pizarra o la arenisca. Y por supuesto, si lo tuyo es el lujo más noble y exclusivo, siempre puedes recurrir a mármoles y granitos que convertirán tu ducha a ras de suelo en un espacio digno de la más alta aristocracia romana.

Una ducha a ras de suelo

¿Quieres una ducha a ras de suelo aún más especial? Añade al espacio una columna de hidromasaje con distintos tipos de chorros y vivirás en primera persona la experiencia del balneario urbano, en tu casa y solo para ti. Tu cuarto de baño se convertirá en un lugar exclusivo, único, que te hará vivir una experiencia de lujo inspirada en la antigüedad más clásica. ¡Siéntete como los césares sin salir de casa!

¿Mamparas o paneles fijos?

Ya tienes hecha tu ducha a ras de suelo, bien de obra, bien con un moderno plato del mínimo espesor. Solo falta crear un cerramiento transparente que independice visualmente la ducha. Si tu primera elección es una mampara, párate a pensar: ten en cuenta la forma y las dimensiones de tu ducha, porque es posible que funcione mejor un panel fijo de vidrio templado.

Una ducha a ras de suelo

Estos paneles ocupan menos espacio y eliminan incómodas puertas. Y si tienes la suerte de tener una gran ducha de pared a pared, encontrarás mamparas especiales para este formato.

Una ducha a ras de suelo

¿Quieres una ducha a ras de suelo aún más especial? Añade al espacio una columna de hidromasaje con distintos tipos de chorros y vivirás en primera persona la experiencia del balneario urbano, en tu casa y solo para ti. Tu cuarto de baño se convertirá en un lugar exclusivo, único, que te hará vivir una experiencia de lujo inspirada en la antigüedad más clásica. ¡Siéntete como los césares sin salir de casa!