Lleva el poder del color a tu casa 

¿Sabías que en los países cálidos el rojo se asocia con lo demoníaco, mientras que en los fríos se relaciona con lo bueno y lo valioso? Está claro que vemos (y sentimos) los colores según nuestra cultura, entorno y aprendizaje. Los colores que te rodean influyen en tu estado de ánimo y pueden hacer que te sientas mejor en casa, creando un ambiente donde todo fluye. Hay un sitio para cada color… ¡y muchos colores para cada sitio!

Si no has oído hablar de la psicología del color, todavía estás a tiempo: hoy día es tendencia en decoración. Cuando pintamos y amueblamos una casa, los colores que elegimos tienen mucho que ver con nosotros mismos: gustos, deseos e ilusiones. Aunque lógicamente todos seguimos las tendencias (¡seguro que ya no se te ocurre pintar el salón de amarillo, como en los ochenta!), la forma en la que percibimos el color es determinante en nuestra elección.

El poder del color

¿Por qué elegimos ciertos colores? 

La socióloga y psicóloga Eva Heller publicó un libro fundamental que se ha convertido en una de las referencias más importantes para los estudios que tratan la influencia del color en las personas, “Psicología del color, cómo actúan los colores sobre los sentimientos y la razón”. Entre muchas otras cosas, Heller explica que las combinaciones de colores (lo que ella llama “acordes”) que hacemos no son casuales ni accidentales, ni siquiera cuestión de gusto. Según ella, son “experiencias universales profundamente enraizadas desde la infancia en nuestro lenguaje y nuestro pensamiento”.

El poder del color

Qué color en qué pared: búscales su sitio 

La regla de oro para lograr un ambiente acogedor, luminoso y contemporáneo es empezar por el blanco. Los techos de la casa y la mayor parte de las paredes deben ser de este color (no-color, en realidad). Escoger el rincón más “importante” para darle un acento de color ayuda a centrar la atención y crea un entorno envolvente. Apuesta por colores especiales que hablen de ti y de tu personalidad: rojo, fucsia, verde e incluso, si te va lo glamuroso, dorado o plateado. Sigue tu instinto y olvídate de la timidez: esta pared hará que te sientas bien, mientras que las paredes y techos blancos que la rodean lograrán crear la magia deseada. En el salón, la pared protagonista suele ser la que está tras el sofá o la televisión; en el dormitorio, la del cabecero; y en la entrada, la que está frente a la puerta.

El poder del color

¿Sabías que…? 

Una pared de un color intenso como centro de un entorno blanco tiende a acoger y a “abrazar”. Estos toques de color crean una referencia emocional muy atractiva en ambientes por lo demás neutros, y sentirás que perteneces a tu casa más que a ningún otro lugar. ¿A que te apetece?

El color te quiere, ¡pídele ayuda!  

  • ¿Quieres que tus amigos se sientan como en casa en tu salón? Los colores cálidos como el amarillo oro o el naranja matizado generan sensaciones acogedoras. Son ideales para montar reuniones y cenas inolvidables.
  • Para que tu mente dé lo mejor de sí, los tonos azules y blancos son la mejor elección en zonas de estudio y trabajo. El azul relaja y estimula el intelecto.
  • ¿Los niños no paran? Una buena forma de que se relajen en su habitación (al tiempo que desarrollan su creatividad) es rodearles de tonos malva y aguamarina. Combinados con blanco, invitan al bienestar.
  • Las habitaciones están pensadas para soñar. Colores como el naranja óxido, el rojo oscuro, el blanco y el verde crean combinaciones evocadoras y oníricas. Junto con la madera oscura, llenan los ambientes de calidez y nos transportan a entornos nostálgicos donde se respira la aventura. Te sentirás como los protagonistas de Mogambo
El poder del color