Tiempo de mudanza. Despierta al nómada que llevas dentro… 

De casa de los padres al apartamento de estudiantes, testigo de tantas fiestas, exámenes y confidencias. De tu primera vivienda en pareja o no, a una casa con habitaciones para la familia. Y de nuevo, años después, a una casa más pequeña. Las mudanzas se repiten y prácticamente todos pasamos por alguna a lo largo de nuestras vidas. Para sobrevivir a ellas y asumirlas como la gran experiencia que son, estos consejos serán tu guía de oro. 

Un momento decisivo que requiere de toda tu templanza. Tira…y vencerás

¿Te imaginas en ese nuevo hogar, en la casa donde pronto empezarás a vivir? Un barrio distinto, acogedor; habitaciones luminosas en las que fluye la vida; cerca de tus amigos y seres queridos o en otra ciudad… Antes de llegar a ese momento tendrás que pasar por la mudanza. Si no has vivido nunca una, apúntate un truco: intenta verla como una experiencia fascinante que te dará la oportunidad de sacar de tu vida todo lo que ya no necesitas y disfrutar decorando tu nueva vivienda. A la hora de eliminar todo ese lastre que se va almacenando (y que no sirve para nada más que para entorpecer nuestro crecimiento personal) explora todas las vías. ¿Te gustaría vender tus cosas en un mercadillo vecinal? ¿O prefieres pedir a tus amigos que se lleven lo que más les guste? La idea es quedarte solo con lo que realmente te hace feliz: piénsatelo bien y lo agradecerás. 

¡Cajas y más cajas! Nunca son suficientes 

Contempla el resultado de tu “limpieza”. Espacios despejados, objetos que realmente te gustan y necesitas… ¿No notas esa sensación de alivio, como si te hubieses quitado un peso de encima? Aprovecha ese subidón de adrenalina para empezar a organizar lo que queda. Ahora sí que agradecerás el haberte desecho de todo lo que ya no necesitabas. Imprescindibles en este proceso, las cajas de cartón se destacan como las mejores aliadas para el transporte. Búscalas grandes, medianas y pequeñas; especiales para ropa colgada (¡las hay hasta con perchas!), y sobre todo, bien resistentes. Acuérdate de escribir en la caja el contenido o al menos la habitación a la que corresponde, así, cuando las lleves a la nueva casa podrás colocarlas directamente en esa habitación. ¿Libros? A la biblioteca o el salón. ¿Ropa? Al dormitorio o al vestidor. ¿Cazuelas? ¡A la cocina!

Tiempo de mudanza

Tus tesoros más delicados, las plantas, los objetos frágiles y finos y cualquier otra cosa que adores (y no quieras que se estropee) merecen una atención especial. Un embalaje seguro con el relleno adecuado que quitará muchos desvelos, dejándote con la tranquilidad de que todo llegará en buenas condiciones. Si la mudanza te la va a hacer una empresa profesional, tal vez prefieras llevar estas cajas en tu propio coche… La palabra “frágil” escrita bien grande es también un buen seguro para tu tranquilidad.

El momento de los muebles 

¿Y qué pasa con los muebles que te rodean? Te acompañan en la nueva aventura y hay que trasladarlos. Pesados, sólidos pero al mismo tiempo delicados. Las maderas, los lacados y las telas de las tapicerías están expuestos a cualquier desastre, y qué decir de los objetos de cristal o cerámica… No dejes de protegerlos con fundas, plástico de burbujas, kits de protección e incluso mantas. Además de la cinta adhesiva, utiliza gomas elásticas con ganchos, cuerdas y cordones. Sobre todo evita colocar la cinta adhesiva directamente sobre los muebles para no dañarlos al retirarla.

Tiempo de mudanza

Si tus muebles van contigo hasta el fin del mundo, ¡qué vamos a decir de la ropa! La tuya, y por supuesto, la de tu casa. Antes de la mudanza, conviene limpiar a fondo las alfombras, las fundas de los edredones y las colchas. En cambio, las cortinas es mejor lavarlas cuando llegues a tu nueva casa y colgarlas mientras estén húmedas. Te ahorrarás el planchado (y quedarán perfectas). La ropa en maletas, bolsas y también cajas específicas para ella, que parecen armarios. Guarda las prendas con sus perchas; cuando llegues, sólo tendrás que cogerlas y colgarlas (ya pensarás en la plancha en otro momento). ¡Disfruta de este momento viajero!

Hora H, Día D. ¡El momento de marcharse ha llegado! 

Ya has terminado de embalar. Tu casa, ahora, parece otra. Todos los momentos, los recuerdos, las aventuras vividas en ella están ahora guardados en cajas, maletas y fundas. Pero tú sabes que una pequeña parte de ti se quedará allí, escondida entre las tablas del suelo, en las esquinas del techo, en ese resquicio de la puerta que nunca llegó a cerrar bien…

No pasa nada por dejarse llevar un poquito por la nostalgia, pero solo un poco. Es tiempo de poner todas las energías en transportar todas las cosas a ese nuevo hogar, que te espera con los brazos abiertos. Contrata a una empresa de mudanzas o pon en pie de guerra a tus amigos, para que se presenten con coches y furgonetas y te echen una mano. ¡Cualquier ayuda es poca!

Tiempo de mudanza

Una mudanza conlleva mucho trabajo, es cierto. Recuerda: hazte con cajas, cinta adhesiva, material de protección para embalar y… ¡a por ello!