Hiedra: cuidados y cultivo

Como colgante, trepadora o en una maceta, la hiedra es una planta que se adapta bien tanto al interior como al exterior. Es muy resistente y fácil de cuidar.

La hiedra, yedra o Hereda es una planta de la familia de las Araliaceae, que abarca hasta 15 subespecies. Es perenne y leñosa. Las hiedras proceden de Europa, el noroeste de África, el centro sur de Asia y el este de Japón, dependiendo de la especie. Se trata de una planta de sotobosque que primero tiene carácter rastrero y, poco a poco, va trepando por los árboles en busca de la luz para conseguir florecer. Y lo hace gracias a sus raicillas aéreas, que se adhieren a la corteza de los árboles. Dependiendo de la especie de hereda, varía el tamaño de sus hojas, la longitud entre nudos o su capacidad como tapizante. 

Hiedra: cuidados y cultivo

Sus hojas tienen aspectos distintos según la edad de la planta: 

  • Tallos juveniles: en esta época, los tallos son trepadores y flexibles, con unas raíces aéreas y con las hojas más o menos lobuladas. 
  • Tallos adultos florales: cuando la planta envejece, los tallos pierden flexibilidad y se vuelven más rígidos y leñosos. Ya no aparecen las raicillas aéreas y sus hojas adquieren una forma acorazonada y los lóbulos desaparecen. Al final de las ramas se producen las inflorescencias. 

Dependiendo de la especie, la hiedra florece desde primavera hasta otoño. Ofrece unas delicadas inflorescencias con pequeñas florecillas de color verdoso y poco valor ornamental. Si están en el jardín, verás como al final del verano y principio del otoño son un imán para las abejas y es que las florecillas de la hiedra segregan un néctar que es una fuente de alimento para estos insectos. Sus frutos son pequeñas bayas carnosas de entre 5 y 10 mm de color verde, que cambia a negro o púrupura oscuro cuando maduran. 

Hiedra: cuidados y cultivo

La hiedra es una planta de exterior que se adapta muy bien al interior de los hogares gracias a la elegancia de su porte colgante, así como los matices de colores de sus hojas, entre verdes y cremas, amarillos o blancos, dependiendo de la especie. Las especies que se utilizan en el interior son la hiedra común y la hiedra de Canarias. En el exterior, es ideal para cubrir fachadas y porches –especialmente las especies de hoja más pequeña–, aportando además frescura y aislando del calor del verano. También es muy utilizada como tapizante en zonas del jardín con semisombra. 

Tipos de hiedra o Hedera

  • Hiedra común o Hedera Helix: sus hojas son simples lobuladas y de color verde oscuro. Es de crecimiento rápido y, en el exterior, puede alcanzar hasta 30 m de altura. Es una de las más preciadas para cultivar en el interior. 
  • Hiedra de Canarias o Hiedra canariensis: es autóctona de las Islas Canarias. Sus hojas son grandes, verdes, brillantes, enteras, con el contorno en forma de corazón o redondeadas. También es muy empleada para decorar en el interior. 
  • Hiedra nepalensis: también hiedra himalaica. Tiene las hojas blancas y las inflorescencias, en vez de verdes, son amarillas. 
  • Hiedra colchina: es la especie con las hojas más grandes. Su variedad dentada ofrece hojas de un verde intenso con el margen rojo, mientras que la variedad variegada tiene las hojas de color verde oscuro con los márgenes más blanquecinos. 

Cuidados de la hiedra

  • Luz: prefieren las zonas de semisombra, aunque para un desarrollo adecuado lo ideal es colocarlas donde las dé la luz, pero sin sol directo. Las subespecies de tonos blancos y amarillos necesitan más luz que las que tienen las hojas completamente verdes.
  • Temperatura: aguanta máximas de hasta 28 ºC y mínimas de 0 ºC. 
  • Riego: se recomienda mantener el sustrato húmedo, pero evitando los encharcamientos. Para ello, elimina el agua sobrante del plato después de regarla. Un exceso de agua puede provocar la pudrición de las raíces, que percibirás porque las hojas se volverán amarillas y negruzcas y las hojas comenzarán a caerse. 
  • Sustrato: prefieren un sustrato alcalino con un buen drenaje y rico en materia orgánica. 
  • Abono: aplicar un abono orgánico durante los meses calurosos cada 15 días y cada 20 días en invierno. 
  • Poda: la hiedra es una planta invasora, por lo que si la quieres mantener en control, especialmente en el jardín, habrá que podar las ramas que invadan caminos o intenten trepar por donde no queremos. 
  • Consejo: si quieres que tu hiedra se mantenga sana y vigorosa, los días de lluvia sácala a la calle para que se moje. El agua de lluvia ayuda a sanear las hojas, así como la prevención de posibles plagas. También puedes meterla en la bañera y que el agua de la ducha la moje. Retira después el exceso de agua. También puedes rociar sus hojas con un pulverizador de vez en cuando, ya que le gusta la humedad.
Hiedra: cuidados y cultivo

Cómo reproducir la hiedra

Hay varias formas de reproducir la hiedra: 

  • Por esquejes: es la forma más común de reproducir la planta de la hiedra. Además, es un método que puede realizarse en cualquier época del año. Corta unas ramas de entre 5 y 10 cm –con al menos 2 o 3 hojas– y clávalos en el sustrato. Riega y mantén protegida la planta de las corrientes de aire y del sol directo. Pulveriza durante las horas de más calor para que las hojas no se deshidraten. Con este método, habrá enraizado en 3 o 4 semanas. 
  • Por semillas: recolecta las bayas de la hiedra cuando estén maduras, elimina la parte carnosa y guárdalas secas en un lugar oscuro y sin humedad. En primavera, introduce la semilla en un sustrato rico en materia orgánica y cúbrela. Mantén el sustrato húmedo hasta que la semilla germine. Cuando la planta tenga entre 5 y 8 hojas, trasplántala a una maceta más grande o plántala en el jardín. 
  • Por acodos: entierra varias secciones de una rama bajo el suelo. Cuando hayan enraizado, secciona la rama, dejando pequeños tallos con cada raíz. Estos hay que trasplantarlos en una maceta individual tras el corte.