Jugar con las alfombras 

¿Por qué una alfombra? Decora, define espacios, separa ambientes, aporta sensación de calidez y confort acústico y con ella consigues ensanchar o ampliar una estancia. Es uno de esos elementos imprescindibles en decoración. Atrás queda la idea de que las alfombras son solo para el invierno. ¡Hay tejidos para cada estación! 

A nuestros pies. Las alfombras son elementos muy decorativos que hacen que las miradas se dirijan al suelo. Son el foco ideal para aportar ese toque de estilo o color. Llenan espacios que de otro modo quedarían desangelados. Dan calidez y hacen más confortable la pisada. El pie descalzo agradece la presencia de una de ellas junto a la cama, por ejemplo, nada más levantarnos. También son capaces de amortiguar los sonidos y de ampliar una habitación. ¿Todopoderosas? Para nada. Son textiles, que bien usados, aportan mucho más que estética.

Alfombras como elemento delimitador 

Se usan para marcar zonas. Es un buen recurso cuando en un mismo espacio hay varios ambientes, como por ejemplo en el salón donde, habitualmente, la zona de estar y el comedor comparten metros. También es útil para acotar un rincón de estudio o tocador en el dormitorio.

Jugar con las alfombras

Confort en todos los sentidos: calidez y aislamiento 

Las alfombras llenan la estancia, la caldean con su presencia. A la vista, la decoración se siente más completa. Pero además estos textiles hacen que la pisada sea más confortable. La mullen. Y al pie descalzo hay algunos tejidos que añaden un extra de confort. Pero a nivel práctico no hay que olvidar que son aislantes térmicos y acústicos. Absorben los sonidos y reducen por tanto el nivel de ruido del impacto de las personas al andar. Como resultado, el ambiente resulta más armónico y relajante.

Jugar con las alfombras

Úsalas para conseguir el efecto visual que quieras

  • Ensancha un espacio. Por ejemplo, un pasillo estrecho, con solo colocar una alfombra de franjas horizontales.
  • Alarga una estancia. Con la misma lógica, si el ambiente es corto, al recurrir a una alfombra de rayas verticales, se alargará visualmente.
  • Acortar una zona demasiado alargada. Normalmente pensamos en pasillos, generalmente, angostos y demasiado largos. El truco es colocar varias alfombras pequeñas a modo de línea discontinua. Los diseños redondos son muy apropiados.
  • Amplía una habitación. Conseguirás sensación de amplitud con un modelo liso y de tonos neutros. Lo más grande posible, que casi alcance los bordes de la habitación. Por el contrario, los diseños más oscuros y recargados crean un efecto de disminución, así que están reservados para espacios muy grandes.
  • Luminosidad. Para llenar de luz una estancia recurre a tonos claros o luminosos. Al colocar una alfombra clara sobre un suelo oscuro estás aclarando todo el conjunto.
Jugar con las alfombras

Materiales o tejidos

Los hay más apropiados para el verano y otros más para el invierno. Por ejemplo, en una casa ubicada en zonas cálidas, la fibra, el yute y las fibras naturales en general darán sensación de frescor porque son ligeras visualmente. Tampoco el algodón de las coloridas jarapas. Sin embargo, los tejidos más pesados como la lana o el pelo, más densos, caldean los espacios fríos y son adecuados para épocas invernales. Otros materiales como el acrílico se adaptan bien a cualquier estación y será su colorido o estampado el que se encargue del efecto.

Jugar con las alfombras

La tendencia: superponer alfombras 

¿Te atreves? Juega con varias alfombras iguales en tono y estampado (o no) para crear una más grande de las medidas que necesites y así cubrir más espacio. También se superponen diseños de tejidos diferentes y así se crean composiciones muy personales. Funciona bien colocar una grande de base en un tono neutro y encima una más pequeña, de estampado llamativo, o en dos intensidades del mismo color.

La única regla que debes tener en cuenta si te animas con la superposición es escoger alfombras finas para evitar tropiezos.