La luz en casa

“Qué salón tan acogedor”, “esta cocina es súper alegre”, “cómo apetece quedarse en esta habitación”... Cuando entramos en una casa y nos vienen estos pensamientos a la cabeza, es porque hay algo que está muy bien hecho. Además de la decoración, la responsable de que los ambientes transmitan sensaciones intensas y positivas es, sin duda, la luz. Su poder para cambiar los colores y las percepciones alcanzará a todos los rincones de tu casa, creando mil destellos de belleza.

Pasión por la luz natural

Los ambientes iluminados por la luz que entra por las ventanas tienen un encanto indefinible.

La luz en la casa

No hay iluminación más pura y limpia: nos llena de energía y parece que inunda de vida los espacios. Dependiendo de la orientación de tu casa, tendrás más o menos luz según la hora del día. Si mira hacia el Este, entrará a raudales por las mañanas: vivirás despertares estarán plenos de energía. Las casas orientadas al Oeste o Suroeste reciben horas de sol por las tardes, invitando a mágicos momentos de sobremesa, siesta y merienda. Las más deseadas son las que están orientadas al Sur, bañadas por la luz del sol desde el amanecer hasta el atardecer.

¡Invítala a tu casa! 

Cuando las casas tienen poca luz natural, la causa puede no ser solo su orientación o situación.

A veces, la luz encuentra barreras que le impiden llegar al corazón de la vivienda y llevar su fuerza creadora a todos los rincones. Son barreras que creamos nosotros mismos, de manera inconsciente: cortinas gruesas que elegimos porque nos gusta su rico tejido, biombos o mamparas para separar sin cerrar… Es el momento de derribar fronteras y abrir camino a la invitada más especial: la luz natural.

  • Las cortinas y visillos de tejidos naturales y claros filtran la luz y la hacen más suave, menos intensa, sin renunciar a su potencial.
  • Para dividir sin cerrar, paneles traslúcidos, telas finas o celosías vienen en nuestra ayuda.
  • Las estanterías abiertas son una solución fantástica. Vestirán los espacios con tus libros y recuerdos favoritos… y dejarán pasar la luz a través de mundos literarios y evocadores.

Luz que crea ambientes

La luz decora y crea sensaciones: el tono elegido puede cambiar el feeling que sientes en cada espacio. Cálida, natural, fría… Seguro que has percibido muchas veces estos tonos de luz y te has sentido más o menos a gusto en el espacio. La luz cálida es envolvente y acogedora, como lo es el resplandor que sale de una chimenea que chisporrotea al atardecer. La luz natural o neutra, similar a la que entra por la ventana en una mañana despejada, inyecta un subidón de energía y positivismo que nos hace más activos y alegres. ¿Y la luz fría? Mejor, déjala para otros espacios. En casa, ¡relax y buenas vibraciones!