Llena tu entorno de buenas vibraciones

No se ve pero se siente. La energía positiva se percibe en una casa cuando el bienestar se refleja en nuestra salud, en el estado de ánimo y en la relación con los otros.

No depende de fórmulas mágicas, sino de aplicar el sentido común… y dejar que fluya.

El arte oriental del feng shui, con varios milenios de antigüedad, estudia cómo usar la energía –chi– para mejorar la propia vida. La decoración hygge está inspirada en la búsqueda de esa felicidad a través del nesting (cobijarse en el hogar para disfrutar de las pequeñas cosas). Y los nuevos modelos arquitectónicos apuestan por “los edificios saludables”, pensados para cuidar el estado físico y mental de sus habitantes; en su construcción se tiene en cuenta desde la ubicación y orientación de la vivienda hasta el diseño de las instalaciones y la elección de los materiales.

En todas las épocas de la historia ha suscitado gran interés la energía de la propia casa y su influencia sobre sus moradores, que como la ciencia ha demostrado ni se crea ni se destruye, sólo se transforma. Si quieres invertir su polaridad negativa en positiva para vivir más feliz, sigue estas pautas.

Abre paso a la luz natural

Es indispensable para revitalizar los espacios. Deja que entre en tu hogar y no entorpezcas su paso con cortinas pesadas o grandes muebles. Poténciala con una paleta de colores claros combinada con brochazos estimulantes, así conseguirás interiores serenos, alegres y apacibles sin que al ambiente quede recargado.

Llena tu entorno de buenas vibraciones

Ventila a diario

La calidad del aire es tan importante dentro de la vivienda como fuera. La respiración de personas y animales y las actividades cotidianas elevan la acumulación de CO2 a lo largo del día. Lo que puede traducirse en dolores de cabeza o un deficiente descanso, si se sobrepasan los niveles adecuados. La ventilación natural es la solución más sencilla para mantener el equilibrio. El simple gesto de abrir las ventanas diez minutos –mejor por la mañana y por la tarde–, hace desaparecer el aire enrarecido y los malos olores ¡y es de lo más saludable! También resulta beneficioso tener plantas en casa: purifican, refrescan y su olor es la mejor aromaterapia. Pon salvia, romero, hierbabuena en la cocina; lavanda en el baño, jazmín en la terraza, bambú “de la buena suerte” en el salón…

Di adiós al caos doméstico

Si después de una larga jornada llegas derrotado a tu dulce hogar y todo está patas arriba, solo querrás salir corriendo; limpieza y orden producen el efecto contrario.

¡Cómo te gustaría un espacio amable, que “te reciba” con cariño! ¿Por qué no aprovechas los cambios de estación para poner a punto las distintas habitaciones? Es una forma de cerrar ciclos y renovar la energía. Toma nota.

Llena tu entorno de buenas vibraciones

Procura mantener las estancias despejadas. El desorden crea fatiga mental; un estrés comparable al que producen las estancias tipo trastero. Infrautilizadas, abigarradas y llenas de cachivaches, la energía se estanca en ellas y no circula. Lo evitarás dándoles una nueva función que no repita esquemas: también en la decoración la personas son prioridad, así que ¿por qué no crear un nido para ellas y no para sus trastos? Un refugio dedicado al relax, a la lectura, al bricolaje, al ejercicio, la música o los juegos solo puede transformar el caos en buen rollo.

Hogar sano = hogar feliz

Los principios de la arquitectura sostenible podrían resumirse en el siguiente axioma: si tu casa es saludable, tú te mantendrás más sano. La inversión en una mejor la calidad de vida es una práctica “activa” que puede llevarse a cabo en todo tipo de viviendas, por supuesto también en las que ya están construidas. ¿Quieres saber cómo? Te damos tres ejemplos prácticos.

  • Si vas a hacer una reforma, elige materiales de calidad y que no emitan sustancias tóxicas ni nocivas. Y siempre que sea posible, equípala con elementos naturales que permitan la transpiración del edificio. Las ecoetiquetas te ayudan a identificar productos con un menor impacto ambiental dentro de tu vivienda.
  • Incorpora la madera a tu entorno. Puede estar presente en los muebles, en el suelo, en objetos ornamentales, etc. Es cálida, bella y conecta directamente con la naturaleza.
  • Toma medidas bioclimáticas sencillas para que tu casa sea eficiente desde el punto de vista energético, ello también redundará en unos interiores más sanos. Es tan fácil como no malgastar los recursos y mantener una temperatura adecuada aislando ventanas, techos y paredes, o mediante sistemas de protección de toda la vida (toldos, persianas, etc.)
Llena tu entorno de buenas vibraciones

En resumen, la buena energía la creas tú. Reivindica el papel acogedor, terapéutico y reconfortante de la casa: solo implicándote a fondo podrás transformarla en ese lugar en el que la ansiedad y el estrés se esfuman… y solo se quedan las buenas vibraciones.

Llena tu entorno de buenas vibraciones