Los cuidados del Kalanchoe

Los Kalanchoe son un grupo de plantas que consta de más de 125 especies, entre las que se cuentan variedades muy diferentes entre sí. Son plantas crasas que se caracterizan por sus hojas carnosas, cuya función es almacenar agua y nutrientes. Estas hojas suelen ser de color verde oscuro brillante y, dependiendo de la especie, pueden tener márgenes de otras tonalidades.

Una de las especies más resistentes y extendidas es el Kalanchoe blossfeldiana, cuyas hojas carnosas verdes y brillantes tienen los bordes rojizos. Debido a su fácil cultivo y a su colorista y abundante floración, se ha convertido en una planta ornamental muy extendida en todo el mundo. Puede llegar a medir hasta 40 centímetros de altura, y ofrece flores de diversos colores que van desde el blanco a colores cálidos como el naranja, el rosa o el amarillo.

El Kalanchoe suele florecer al final del invierno o principio de la primavera. Pero si se alteran las horas de luz de su cultivo, se puede conseguir floración durante todo el año. Se usa principalmente como planta de interior, aunque también se puede cultivar en el exterior, si se protege del frío y las heladas.

Los cuidados del Kalanchoe: sustrato

Si bien se adapta a casi cualquier tipo de sustrato, es preferible que sea suelto, nutrido y con un buen drenaje para evitar el encharcamiento. 

El Kalanchoe necesita poder crecer con total libertad, por lo que necesita disponer de un espacio bastante generoso. Aunque algunas variedades crecen sólo unos pocos centímetros, hay otras especies que pueden llegar a medir más de un metro de altura.

Los cuidados del Kalanchoe

Los cuidados del Kalanchoe: luz y ubicación

El Kalanchoe necesita mucha luz para crecer adecuadamente, por lo tanto conviene colocarlo en una zona luminosa, preferiblemente con luz solar indirecta, para evitar que sus hojas puedan quemarse. Con 3 o 4 horas diarias es más que suficiente. 

Si colocas el Kalanchoe en el interior de casa, intenta ponerlo en una ventana luminosa. Una ventana situada al este o al oeste es lo más aconsejable, ya que evitará las horas de luz de sol más intensas, pero recibirá la luz solar más suave del principio o final del día.

Los cuidados del Kalanchoe

Los cuidados del Kalanchoe: riego

El Kalanchoe no soporta el exceso de humedad. Por ello, es muy importante distanciar los riegos lo suficiente como para evitar que la tierra se encharque. De hecho, es preferible esperar a que el sustrato esté casi completamente seco antes de volver a regar. Asegúrate siempre de que no se acumula agua en el plato, ya que podría provocar la pudrición de las raíces.

Como norma general, basta con regarlo una o dos veces al mes en invierno, y una vez a la semana en verano. Es preferible no mojar las flores.

Los cuidados del Kalanchoe: abono

Se recomienda abonar el Kalanchoe al menos un par de veces al año, sobre todo durante la primavera y el verano. Lo mejor es usar un abono que estimule la floración y el crecimiento de la planta. Hay abonos específicos para plantas crasas y para plantas de flor. Si tienes dudas sobre cuál elegir, consulta en tu tienda LEROY MERLIN.

Los cuidados del Kalanchoe: poda

La poda es otro proceso que sirve para estimular el desarrollo de estas especies, pero no se debe hacer con demasiada regularidad. Un par de veces al año será suficiente. Y si se trata de una variedad que no crece muy rápido, se puede hacer la poda una sola vez al año.

Los cuidados del Kalanchoe

Eso sí, recuerda retirar con regularidad las partes secas o muertas de la planta para facilitar su desarrollo.