Descubre las mil tonalidades de blanco y explora sus posibilidades en la decoración de tu casa 

Al hablar de gamas de colores podemos asegurar que solo hay un tono de negro. Sin embargo, no ocurre lo mismo con el blanco ya que la gama es muy amplia. Entonces, ¿cuál es el blanco más adecuado para nuestra decoración que refuerce nuestro estilo y refleje la luz natural? Descúbrelo a continuación.

¿Un solo blanco o muchos? 

El blanco puro existe pero la mayoría son rotos, es decir, una mezcla con otros colores como el azul, el amarillo, el rojo, o el marrón. En líneas generales, y, aunque después entraremos en detalle, se puede decir que el blanco frío con un toque de azul o verde es el más adecuado para ambientes modernos mientras que el blanco cálido con un toque de amarillo, de rosa o de marrón es más indicado para las decoraciones en casas de campo o más clásicas. De igual forma, se recomienda habitualmente mantener el techo en blanco puro para resaltar los tonos de blanco elegidos para las paredes. 

Mil y un matices del blanco

El Blanco y su complementario 

Haber elegido algunos colores para tu habitación puede ayudarte a elegir el tono de blanco. De hecho, es conveniente elegir un color complementario. Tal vez recuerdes, de tus clases de dibujo, que los colores complementarios son los opuestos en la rueda de colores. Es decir, el verde es el opuesto al rojo, el morado al amarillo y el azul al naranja. Por lo tanto, un blanco ligeramente azulado resaltará tus paredes anaranjadas, por ejemplo. 

Mil y un matices del blanco

Resáltalo con un color fuerte 

Cualquiera que sea el blanco que elijas lo podrás resaltar con un punto de color más fuerte ya sea un cuadro, una alfombra, un mueble lacado o un lienzo. Idealmente, elige un blanco complementario al color más fuerte. De esta forma resultará un ambiente más creativo. 

Mil y un matices del blanco

Prepara tu panel de tendencias o tablero de inspiración 

Para que tus blancos cálidos y fríos no choquen lo mejor es tener una vista previa del conjunto. Y para ver cómo va a quedar la habitación, una buena idea es componer tu propia tabla de estilo. En ella, unirás los colores de la pintura con los materiales y los objetos que vas a incorporar para que puedas evaluar la armonía del conjunto. Te darás cuenta de que tu alfombra de lana de color crudo no encaja muy bien con tu blanco azulado y podrás dar un giro de 180 grados antes de empezar. 

Juega con los materiales 

El blanco, símbolo de pureza y relajación, funciona muy bien con materiales  naturales más zen como el papel, la lana, el fieltro, las telas o la cerámica. Sin embargo, también es posible una versión más actual jugando con las superficies brillantes de plástico o de resina y o las mate de hormigón blanqueado o pintura con efectos. De hecho, cuando elijas tu tono de blanco, piensa detenidamente sobre el acabado mate, satinado o brillante, ya que tu pintura no tendrá el mismo resultado. 

Mil y un matices del blanco

Haz una prueba en casa 

Para saber si el blanco que parece perfecto en la tienda se convertirá en el blanco perfecto para tu casa, la mejor opción es hacer una prueba. ¿Cómo? Lo ideal es pintar un trozo de pared y observarlo a distintas horas del día para ver el efecto que tiene la luz natural sobre él. Si no quieres tocar la pared puedes pintar una tabla y colocarla sobre ella. ¿Todavía no lo ves claro? Si no llegas a distinguir bien los diferentes tonos de blanco, puedes poner una hoja en blanco al lado. Por contraste, verás de forma más clara los matices del otro blanco. ¿Es ese el tuyo? 

En resumen: encuentra tu tono de blanco 

  • Explora la paleta de blancos
  • Escoge los colores complementarios correspondientes
  • Resalta el blanco con un color fuerte
  • Prepara tu panel de tendencias
  • Juega con los materiales
  • Haz una prueba en casa