Ordena bien tu despensa y rentabilizarás espacio, trabajo y tiempo 

Te gusta cocinar y preparas a diario recetas sabrosas y sanas para los tuyos. Pero sobre todo disfrutas con el ritual de seleccionar los alimentos; es el mejor momento del proceso: buscar los ingredientes para el menú. Entras en tu despensa, ese lugar evocador, repleto de aromas, formas y colores... Todo está limpio, ordenado, a la vista. Un pequeño almacén que te facilita mucho el trabajo cotidiano, ahorrándote tiempo y esfuerzo. ¿El secreto del éxito? La perfecta organización, así como contar con muebles y complementos adecuados para rentabilizar el espacio disponible. La mejor despensa digna del mejor chef... ¡tú mismo! 

Un almacén a medida... también en tu hogar

¿Te imaginas una habitación dedicada al orden de los alimentos? ¿Un lugar donde entrar, estirar el brazo y coger la lata de conservas que necesitas? Disponer de una pequeña estancia, con uso exclusivo de despensa, es una verdadera suerte. Da gusto entrar un lugar funcional, pulcro... ¡y puede ser tan bonito estéticamente! Una despensa bien equipada dispara los sentidos con su mezcla de aromas, el mosaico cromático, la variedad de texturas...

Ordena bien tu despensa

Para instalarla, lo mejor es buscar un lugar fresco y seco, con pocas oscilaciones de temperatura (entre 10-21°) y sin luz directa, pero también sin humedad. Un mini-extractor evitará este problema. También es importante ver bien todo lo que hay en el interior: coloca unas linestras de luz bajo los estantes y organiza el espacio formando combinaciones atractivas y prácticas.

  • Las estanterías de madera natural son un excelente recurso para tener todo a la vista. Y quedan de lujo también en cocinas vanguardistas, porque les dan un aire campestre muy bonito. Además se pueden completar con conjuntos de cajoneras, botelleros, baldas para disponer en la parta alta de las paredes, etc. Todo en este cálido material que se integra a las mil maravillas en cualquier estilo decorativo. ¿Una despensa con muebles de madera no te recuerda a la sensación entrañable de un bizcocho recién horneado? ¡Qué deliciosos recuerdos!  
  • Las cajas, en general, facilitan mucho el orden interno. Su infinidad de diseños permite realizar divertidas composiciones tanto apoyadas sobre su base como fijadas con tacos y tornillos a la pared. Puedes hacer las tuyas forrando el interior con papel autoadhesivo o pintándolas y usándolas, por ejemplo, como original especiero o para guardar salsas...
  • Recurre a los cestones de fibras vegetales (mimbre, ratán) para guardar verduras, ajos, etc. Y a los contenedores de plástico, para almacenar bricks, cajas de cereales, etc.
  • Los botes de cristal para conservas, legumbres, azúcar, pasta, etc. dejan ver su contenido al primer vistazo y resultan muy decorativas en estantes abiertos.
  • También las cajas de metal decorado para café, galletas, etc. quedan preciosas si se colocan en ordenada fila. Busca distintos modelos mezclando motivos actuales y antiguos: animarán cualquier rincón y pondrán un punto nostálgico y muy chic. ¿Quién no se acuerda de esas maravillosas cajas de estilo vintage de nuestra infancia?
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Un mueble especial ¡y lo tendrás todo en un solo espacio! 

Los despenseros de las casas de nuestras abuelas siempre nos han transportado a la época de la niñez. Esos muebles impolutos, decorados por dentro con primorosos adornos de encaje o de ganchillo y con los botes de mermeladas dispuestos en hilera exhibiendo su colorista contenido... ¡Qué buena solución es contar con un armario o un cuarto pequeño dedicado exclusivamente a almacenar alimentos! Es la elección ideal para tener todos los productos juntos, a mano y controlados. ¿Dónde poner esta despensa?

  • Puedes optar por un mueble-despensero, con estantes y divisiones interiores con distribución móvil. Es muy cómodo, porque podrás modificar la altura de las baldas según el tamaño de productos y envases. 
  • En cuanto a su profundidad, 15 o 20 cm son perfectos para que no sobresalga en exceso. Ese fondo evitará además que acumules un exceso de envases en varias filas de alimentos y no sepas ni lo que tienes. Hay despenseros de distintos tamaños y alturas, para adaptarlos a la superficie disponible en tu cocina. 
  • Un truco: cuelga del interior de la puerta una pequeña pizarra o un block de notas con lo que vas comprando y lo que vas agotando. Así sabrás siempre lo hay y lo que te falta
 
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A falta de espacio, saca partido a tus armarios 

La despensa soñada es una realidad... también en tu hogar. No es necesario que dispongas de un gran mueble despensero o de un cuartito específico que sirva de almacén. Aunque los metros cuadrados estén contados en tu cocina, puedes convertir algunos de sus armarios en un espacio meticulosamente estructurado y aprovechado. Toma nota:

  • Organiza el almacenaje por frecuencia de uso, fecha de consumo, tamaño y peso y simplificarás mucho el trabajo.
  • ¿Muebles superiores o inferiores? ¿Cuáles son los más apropiados? Eso lo decides tú. Pero sí es importante que estén próximos a las superficies de preparación y cocción de alimentos. Así darás menos paseos y racionalizarás las tareas. Benefíciate también de los complementos que se pueden colocar en el interior de los mismos: guías extraíbles para cajones, que permiten acceder a todo el contenido, accesorios giratorios para armarios en esquina, etc.
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Aprovecha y organiza el espacio con accesorios extraíbles para módulos bajos, por ejemplo. Y para los muebles de rincón, imagina llegar al fondo sin esfuerzo. Solo hay que instalar el accesorio específico. ¿Y si al abrir el cajón de las cacerolas estuvieran todas en su sitio y no se desplazaran con el movimiento de apertura? Consíguelo con un cacerolero.

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Lo que más usas, en los armarios superiores 

  • Alimentos de mayor consumo: en los muebles de arriba este tipo de productos ocuparán los estantes inferiores, para que sean accesibles. Resulta mucho más cómodo tener la aceitera, la sal y los condimentos a mano, ya que se usan continuamente. También debes habilitar a la altura de los ojos un “rincón del desayuno”, y almacenar en él las galletas, los cereales, el café molido, la cafetera, los bollos, etc. Podrás ver lo que va faltando e ir reponiéndolo con mayor facilidad, si lo tienes al alcance. 
  • Conservas, legumbres, etc. Estarán en los estantes intermedios para encontrarlos de forma rápida y que no supongan un estorbo. Y como truco opcional, coloca en este estante, pero fuera de la vista, todo aquello que resulte una “tentación” (dulces y otros), podrás darte un capricho alguna vez, pero sin tenerlo siempre presente cuando abras el armario.
  • Pequeños electrodomésticos: las baldas más altas de los módulos superiores será lugar perfecto para aquellos aparatos de cocina que usas menos y los más bajos, para los de uso diario. Si solo comes sándwiches de vez en cuando pero te haces zumos a menudo, la sandwichera deberá estar arriba y abajo el exprimidor.
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Reserva los armarios inferiores para todo lo que pese 

  • Bidones y botellas pesados. Lo que sea voluminoso y pesado debe estar a menor altura, para no tener que cargar con ello cada vez que lo necesitas: botellas de aceite y de vino y los cartones de leche. También todas las hortalizas que duran más (patatas, zanahorias, etc.) y que compras en kilos. La parte baja será mucho más accesible y cómoda.
Ordena bien tu despensa

Ya ves, no hay nada más sencillo que tener una despensa “profesional”. Da igual el espacio con que cuentes. Solo hay echarle un poco de imaginación, ordenarla de forma racional y elegir los muebles y accesorios que harán más fácil la limpieza, organización y funcionalidad... ¡Tal y como quieres la tuya!

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