Ponle música a tu casa

¿Escuchas rock cuando haces la limpieza semanal? ¿El jazz es tu fondo musical mientras cocinas? ¿Duermes como un niño con los sonidos New Age? La música es un poderoso vehículo para alcanzar la felicidad. Deja que suene… ¡hasta en el baño!

Amansa a las fieras. El refrán no puede estar más cargado de verdad si repasamos sus numerosos beneficios, lúdicos y terapéuticos. La música produce cambios en el estado de ánimo, ayuda a nuestra estimulación o relajación, favorece la comunicación con los otros, la activación cerebral, la creatividad y la imaginación, descarga tensiones mentales y musculares... y un largo etcétera. Estudios científicos redundan en todas estas bondades. ¿Cómo no utilizar en tu hogar esta magnífica herramienta, gratificante al cien por cien, y, además, gratuita?

Las canciones de una vida

Incluso dentro del vientre materno es bueno escuchar música. Así lo explica Eva Muñoz del Mazo, psicóloga y musicoterapeuta del Centro Isomus: “El bienestar de la madre se traduce en una secreción de endorfinas, “hormonas de la felicidad”, que influyen positivamente en el desarrollo del feto”. Durante los primeros años de existencia, nada como usar canciones para enseñar a los niños habilidades académicas, sociales y motoras. Con ellas, aprenden y memorizan palabras y melodías. Por esa misma razón también son muy recomendables para las personas mayores y aquellas con problemas de alzhéimer, recalca Muñoz: “Cuando se cumplen años se va perdiendo la memoria más reciente, pero se mantiene la más lejana. A través de las músicas que nos han acompañado durante toda la vida, se puede recordar y conectar con las emociones asociadas, con las personas significativas… La música es una gran ayuda para recordar nuestra historia y, por tanto, la propia identidad”.

Ponle música a tu casa

Tu hyggekrog musical

Boleros y swing. Hip hop y funky. A cada cual, lo que le guste... y donde le guste. La música se puede escuchar en casa, en la calle o en el metro, pero la si la disfrutas de forma consciente, exprimirás todo su potencial. Busca el marco apropiado; por ejemplo, los daneses llaman hyggekrog a su rinconcito. Es un lugar metafórico: ese en el que te haces un ovillo en un sillón junto a la ventana, con una vela encendida, un libro y un chocolate caliente... y dejas que la música te envuelva. ¡Qué lujo más sencillo!

También puedes trasladar ese espacio al exterior y “crear” tu particular hilo musical con objetos o sonidos que produzcan en ti sensaciones placenteras. Bajo la sombra de un árbol en tu jardín, o al cobijo de una terraza. Coloca una manta en el suelo, mullidos cojines y empápate de los sonidos que te devuelve el entorno: los pájaros, el crujido de las ramas, el chasquido de las hojas bajo tus pies, el tintineo de un móvil sacudido por el viento, el zumbido del molinillo decorativo que adorna las macetas... El contacto directo con la naturaleza, la despreocupación, el momento presente: esas son las claves del hygge.

Estudia con Bach, limpia con los Rolling

Es tan fácil (y tan complicado) como arañar unos minutos a tu agenda diaria para estar contigo mismo y relajarte en ese rincón zen mencionado, o descargar adrenalina en tu propia casa. La música es una excelente compañera en cualquier actividad que desarrolles. ¿Estás en tu despacho trabajando o estudiando?: una obra clásica, en especial del Barroco, es perfecta para optimizar tiempo y esfuerzo. Los resultados de investigaciones realizadas en distintas universidades internacionales así lo han comprobado, las piezas con sonidos prolongados y lentos propician una respiración profunda e invitan a la concentración.

Ponle música a tu casa

Pero, ¿y si toca zafarrancho doméstico? Entonces, ¡baila! Los ritmos rápidos, la percusión y las frecuencias medias o altas aceleran las pulsaciones cardiacas y favorecen aquellas tareas que requieren movimiento. No son “recetas universales”, pero todo es probar: nada activa más al hacer las camas o limpiar los cristales del salón que el trepidante Jumpin’ Jack Flash, de The Rolling Stones. Sin embargo, sus satánicas majestades no tendrán el mismo efecto si hay que enfrentarse a un trabajo intelectual, como preparar examen o un concienzudo informe de investigación. Es preferible entonces hacerlo bajo la batuta de Bach, Albinoni, Boccherini o Vivaldi…

¿Quieres comprobar los resultados? Conecta el equipo Hi-Fi o el MP3… ¡Y llena de música tu hogar!