Bonsáis: todo lo que necesitas saber para sus cuidados

Aunque un bonsái necesita unos cuidados específicos y una atención más especial, no tendrás que dedicarle mucho más tiempo que a cualquier otra planta de tu casa o de tu jardín. Descubre cuál es la especie que más te conviene o es perfecta para regalar a los principiantes en este arte milenario.

La creencia popular dice que cuidar y mantener vivo un bonsái es difícil y complicado, pero no del todo imposible. Este arte milenario, que tiene su origen en la China del siglo VII, requiere de una atención extra y bastante paciencia, pero en realidad no necesita mucha más atención que cualquier otra planta de tu jardín o del interior de tu casa. Porque al elegir un bonsái es necesario saber que hay especies de exterior y de interior, o, mejor dicho, que se adaptan mejor a las condiciones de interior. Un bonsái es el mejor regalo para los amantes de las plantas. 

Los bonsáis no son más que árboles en miniatura a los que ‘obligamos’ a que crezcan de una determinada manera. Por eso van en una pequeña maceta –de hecho, bonsái significa “cultivando en bandeja”– y la poda es fundamental, ya que si crecen más de lo recomendable, el sustrato con el que cuentan no es suficiente y pueden terminar muriendo. Asimismo, hay que destacar que tienen las mismas necesidades que un árbol de tamaño normal: agua, luz y un buen sustrato que lo alimente, fortalezca y haga crecer.

Por qué regalar un bonsái

Cómo elegir tu primer bonsái

Al elegir qué bonsái quieres o vas a regalar, tienes que tomar una primera decisión que es dónde irá ubicado. Los bonsáis para interior, en realidad, son especies tropicales y subtropicales que necesitan las mismas condiciones que hay en tu casa durante todo el año, así como una temperatura constante. Te contamos cuáles son las diferencias para que elijas la especie que se adapte a tu hogar.

Por qué regalar un bonsái

Cuidados de los bonsáis de interior

Son especies tropicales y subtropicales, como el Ficus u otras especies procedentes de Ecuador. Estos son los cuidados para que un bonsái de interior prospere: 

  • Luz. Para que crezcan con fortaleza y no se mueran, es mandatorio que proporciones al bonsái de las suficientes horas de luz. Ten en cuenta que es un árbol y, por tanto, necesita luz natural para crecer y sobrevivir. Coloca la maceta junto a una ventana orientada al sur, aunque, en verano, ten cuidado con el efecto lupa y mueve la maceta para que no le dé el sol directo, pero siga beneficiándose de la luminosidad de la luz natural. Una de las recomendaciones más importantes para que el bonsái crezca de manera que quede igualado por todas partes es girar la planta de manera regular –con una vez al mes será suficiente–. Si no lo haces, el bonsái crecerá más por un lado que por el otro, buscando la luz.
  • Riego. Olvídate de las frecuencias de riego. Con un bonsái no van a servir para nada. Lo mejor es que compruebes con frecuencia la humedad del sustrato. Hay regaderas especiales para bonsáis que tienen un cuello más largo para poder regar cómodamente el bonsái sin dañarlo. Asimismo, la alcachofa imita el agua de la lluvia para una mejor absorción del agua. Para regar un bonsái correctamente, has de hacerlo en dos tiempos. Primero moja un poco la tierra y espera unos minutos. Después, realiza un riego en más profundidad. Así garantizas que las raíces tengan la humedad que necesitan. Evita dejar agua en el plato y asegura a tu planta un buen drenaje, ya que lo contrario puede terminar por arruinar tu bonsái.
  • Temperatura. Las especies adaptadas al interior necesitan una temperatura constante y más bien cálida. Al menos no debe ser inferior a los 12º C. Asimismo, evita colocar tu bonsái cerca de las fuentes de calor o frío, como el radiador o el aire acondicionado.
  • Humedad. Al ser de origen tropical, no están acostumbrados a los ambientes secos. Pulveriza de vez en cuando sus hojas –después de limpiarlas–. También puedes poner una fuente o maceta con agua bajo el bonsái recubierta con una capa de piedras volcánicas. Así garantizas su humedad, pero sin que el agua esté en contacto con las raíces.
  • Abono. Como los de interior no permanecen en estado de latencia durante el invierno, sino que siguen prosperando, lo más adecuado es que apliques un abono específico para bonsáis. Sigue las recomendaciones del fabricante, pero recuerda que siempre es mejor quedarse corto que pasarse. 
Por qué regalar un bonsái

Cuidados de los bonsáis de exterior

Este es el hábitat natural de los bonsáis, por esos los cuidados que necesita son los mismos que necesitaría un árbol común. Para que crezca correctamente debes prestar especial atención a su riego, abonado y ubicación en el exterior. Piensa que, al estar en el exterior, pasará por un periodo de latencia durante los meses más fríos. Y, durante esos meses, lo mejor es que lo coloques en un lugar exterior protegido debajo de un techo.  

  • Riego. Igual que ocurre con los bonsáis que prosperan en el interior, para que crezca fuerte deberás observar cuáles son sus necesidades de agua, ya que dependerá de la especie y del clima de tu zona. Cuando el sustrato esté ligeramente seco, riégalo. Nunca esperes a que se seque del todo. Controla también el exceso de agua y evita que toque directamente las raíces. Para esto, coloca sobre el plato en el que va la maceta una capa de gravas que impidan el contacto directo de estas con la humedad.
  • El sustrato y el abono. Al ser unas macetas muy pequeñas, debes asegurarte de que la tierra provee a la planta de los nutrientes necesarios. Para ello, utiliza un abono específico de bonsáis y aplícalo de forma periódica y siempre según las indicaciones del fabricante.
  • Ubicación. Lo ideal es colocarlo en un espacio en el que reciba suficiente sol, pero esté resguardado del frío intenso. En cualquier caso, dependerá en mayor medida de la especie de bonsái que elijas y del clima de tu zona.
Por qué regalar un bonsái

La poda del bonsái

Hay dos tipos de poda que se le puede hacer al bonsái. La primera es la poda de mantenimiento o de pinzado, para conservar la forma del bonsái; y la segunda es la de formación, la que se realiza para darle una forma determinada. Te explicamos en qué consiste cada una:

  • Poda de mantenimiento. También se le llama la poda de pinzado y se realiza para que el bonsái siga manteniendo la misma forma según crece. Se trata de una poda superficial que podemos realizar durante todo el año. Se realiza eliminando los brotes que nacen del tronco, las hojas amarillas y las ramas que han crecido cambiando el aspecto de la planta. En este caso, los cortes solo deben hacerse en ramas con entre seis y ocho pares de hojas y cortando siempre por encima de los tres primeros pares y en el entrenudo. Este tipo de poda puede realizarse con una tijera pinzadora.
  • Poda de formación. Se realiza sobre todo en bonsáis jóvenes para darles forma. Debe realizarse de forma estacional, bien al comienzo de la primavera o del otoño. Si lo haces al final del invierno, tendrás que volver a hacerlo cuando termine el verano. Este modo de poda requiere que elijas qué ramas cortar. Lo ideal es que hayas observado previamente su crecimiento y, según sea, podes. También habrá que eliminar las ramas que crezcan del tronco o hacia la base, las que se crucen entre sí o las que hayan crecido en exceso. Para estas tareas utiliza una tijera de poda pequeña y una tijera fina de mango largo para acceder a las partes centrales del bonsái. 
Por qué regalar un bonsái