Pon a punto tu piscina 

Si no has tratado tu piscina durante el invierno, con una buena limpieza y un tratamiento de choque, en poco tiempo, tendrás tu piscina lista para comenzar a disfrutarla.

PASO 1. Limpia el vaso

En los revestimientos puede haber manchas debidas a residuos orgánicos y minerales difíciles de quitar con un simple cepillado, por lo que deberás usar una pistola de agua a presión, solo si tu piscina no está revestida de gresite, ya que podrías dañar las juntas, o un producto desincrustante. Ten cuidado con este tipo de limpiadores formulados a base de ácido y sigue las instrucciones del fabricante: aplícalos usando siempre guantes, gafas protectoras y cúbrete con manga y pantalón largo. No lo pulverices para evitar respirarlo.

Te aconsejamos realizar esta limpieza en las horas de menos sol y mantener húmedas las superficies en contacto con el desincrustante. También debes asegurarte de que el revestimiento de tu vaso es adecuado para este tipo de productos. El procedimiento es el siguiente:

1.1. Moja con una manguera todas las superficies.

1.2. Aplica el producto.

1.3. Deja reposar, sin que llegue a secarse.

1.4. Frota con un cepillo.

1.5. Aclara abundantemente.

Prepara la piscina sin invernaje

PASO 2. Limpia el sistema de filtrado

Desmonta los elementos de filtrado de la depuradora y limpia cada uno de la manera adecuada:

2.1. El filtro de cartucho. Si no necesitas poner un nuevo cartucho, deberías cambiarlo cada dos años como máximo, introduce el existente en una solución limpiadora. Deja reposar y después frótalo con un cepillo. Aclara y vuelve a montarlo.

2.2. El filtro de arena. Puedes limpiarlo a contralavado, es decir, colocando la bomba en la posición lavado o enjuague para que el agua se dirija en sentido contrario y expulse las impurezas de su superficie. También puedes sustituir la capa superior de arena o, si estuviera muy sucia, toda. Puedes añadir un desapelmazante, para que la arena se mantenga suelta durante toda la temporada. Retiene partículas entre 30 y 50 micras.

2.3. El filtro de diatomeas. Las diatomeas son algas microscópicas que fosilizadas constituyen una especie de arena con una capacidad filtrante muy poderosa. Su limpieza se realiza igual que la de un filtro de arena.

2.4. Los filtros con vidrio filtrante. Una alternativa al filtro de arena convencional. Se sustituye la arena de sílice por un filtrante vítreo. Las ventajas son varias: es un subproducto del reciclado del vidrio, por lo tanto es ecológico; su capacidad de filtración es de unas 20 micras; evita la acumulación de bacterias por su superficie lisa; no se degrada; y para el mismo volumen que el sílice, necesitamos un 10% menos de producto.

Prepara la piscina sin invernaje

2.5. Los skimmers. Saca las cestas, que estarán llenas de hojas e insectos después de todo un invierno sin atenderlos, y límpialos con detergente y agua a presión. Aclara bien y vuelve a montarlas en su lugar. Limpia también el canal de rebosadero si lo tienes.

PASO 3. Realiza el llenado y el tratamiento del agua
 

Tendrás que comprobar que los mecanismos funcionan, bomba, clorador salino, si lo tienes, dosificadores, etc., pero no debes hacerlos trabajar en vacío, así que deberás conectarlos después de llenar la piscina.

Comprueba que la válvula de desagüe está cerrada. A partir de ahora tendrás que proceder de diferente manera según el sistema de desinfección de tu piscina.

3.1.  Si tu piscina es de cloro. Especialmente si el vaso es grande, el llenado va a tardar bastante y, si la temperatura es alta, el agua puede estropearse si no se trata pronto.

3.1.1 Para evitarlo, llena hasta la mitad la piscina y en ese momento añade también la mitad de la dosis de cloro recomendada, un producto alguicida y otro floculante.

3.1.2. Cuando la piscina esté llena enciende la depuradora y déjala funcionando de 4 a 6 horas, mejor por la noche.

3.1.3. Comprueba que funciona correctamente y que no hay pérdidas en el circuito.

3.1.4. Tras un día de funcionamiento de la depuradora mide los niveles de cloro y pH. El pH debe situarse en valores cercanos a 7,2. Un aumento del pH hará que proliferen las algas. El agua con pH bajo ocasionará irritaciones en los ojos y en la piel. El cloro debe situarse entre 0,5 y 1,5 ppm (partes por millón), esto es, entre 0,5 y 1,5 miligramos por litro. Si el dosificador es automático, ajusta los valores del aparato.

3.1.5. Una vez corregidos los niveles y comprobado el funcionamiento de la depuradora y de los dosificadores automáticos, es el momento de empezar a disfrutar de tu piscina de cloro.

Prepara la piscina sin invernaje

3.2. Si tu piscina es de cloración salina. Los cloradores salinos producen cloro a partir del agua salada en un circuito constante: por electrolisis se separan el sodio y cloro de la sal común, que vuelven a unirse para formar sal común... Por tanto, es un sistema que, una vez regulado, no va a necesitar ni reposición de sal ni reposición de cloro, excepto momentos puntuales en los que cambien las circunstancias para las que normalmente tienes programado tu equipo.. Descubre todas las ventajas de la cloración salina. 

Sigue estos pasos para su puesta a punto:

3.2.1. Llena la piscina y añade una dosis de cloro de disolución rápida, en el envase te indicarán la dosis recomendada.

3.2.2. Aporta la cantidad de sal adecuada para el volumen de tu vaso. Debe ser sal común, cloruro sódico (NaCl). La proporción se sitúa entre 5 y 6 gramos por litro de agua, es decir, 5 o 6 kilos por metro cúbico. Échala por todo el perímetro del vaso.

Prepara la piscina sin invernaje

3.2.3. La sal pesa y se va a ir al fondo, debes ayudarla a disolverse. Nunca conectes el aparato de cloración salina hasta que se haya disuelto toda la sal.

3.2.4. Conecta la depuradora para ayudar a la disolución y déjala funcionando unas 24 horas. Después programa la filtración para que el volumen de agua pase dos veces por el filtro.

3.2.5. Pon en marcha el clorador salino, ajustando la potencia en un nivel medio.

3.2.6. Para comprobar que el clorador funciona bien, mide el nivel de cloro directamente del chorro de agua. Debe ser ligeramente superior a una muestra tomada en el otro extremo de la piscina.. 

3.2.7. Comprueba los niveles de pH y ajusta, si es necesario, añadiendo líquido reductor o elevador del pH, según el caso.

3.3 Mide los niveles. Lo más cómodo es que tengas reguladores automáticos de niveles, que se encargarán de hacer las mediciones periódicas de pH, cloro y sal y de aportar el producto adecuado para corregirlos.

Prepara la piscina sin invernaje

A principio de la temporada haz las mediciones manualmente por si hiciera falta calibrar la sonda. Para hacer los controles manualmente, puedes encontrar diferentes tipos de test: en forma de pastillas, tiras reactivas o electrónicos, tanto analógicos como digitales.

3.4. Aplica alguicidas y floculantes

Indispensables para tratar el agua de tu piscina si realizas la desinfección con cloro o con oxígeno activo. En piscinas de cloración salina solo deberás aplicarlos en momentos puntuales como tratamiento de choque o una mala elección a la hora de programar su potencia y horas de funcionamiento.

3.4.1. Los alguicidas evitan que las algas formen colonias dándole al agua ese característico color verde y haciendo que las paredes y fondo sean resbaladizos. Es importante prevenir su aparición ya que, una vez que proliferan, es difícil acabar con ellas. Añade el producto durante el llenado, disuelto en agua y por todo el vaso.

Prepara la piscina sin invernaje

- Los floculantes sirven para aglutinar las partículas pequeñas –que no pueden ser recogidas por los filtros– para poder así depurarlas. Puedes colocar un dosificador antes de que el agua pase por el filtro (solo si es de arena) o poner unos cartuchos en el skimmer para evitar tener que añadir la dosis manualmente.

PASO 4. Revisa las escaleras, duchas y pavimentos

Para disfrutar plenamente de tu piscina, además del agua, debes tener perfectamente a punto el resto de elementos.

4.1. Revisa el estado de los anclajes de las escalerillas, atorníllalos bien si alguno está flojo, y comprueba que no hay ningún filo cortante.

4.2. Asegúrate de que la ducha no tiene fugas y de que el sumidero está limpio y traga bien.

4.3. Limpia y, si es necesario, repara las juntas del pavimento que rodea tu piscina. Es un punto donde se puede acumular hongos y bacterias. Limpia bien el suelo con un producto desinfectante compatible con el tipo de revestimiento que tengas.

Prepara la piscina sin invernaje