Recicla, disfruta… Vive

Reciclar es vivir. Tal vez te haga pensar en recuperar esos muebles pasados de moda, heredados o comprados con toda la ilusión de tus primeros años de independencia. O en adoptar comportamientos respetuosos para el medioambiente. Si tu casa te cuida y te protege, devuélvele su cariño con una actitud sostenible y creativa.

El reciclaje es tendencia. Pero no es nada que no estuviera ya inventado… Nuestros padres y abuelos reciclaban constantemente: eran tiempos en los que era más barato arreglar las cosas, que comprarlas nuevas. Esa actitud hacía mucho más fácil el cuidado del medioambiente y contribuía a que en las casas se conservasen auténticos tesoros, que de otra manera habrían desaparecido.

Hoy el reciclaje se está convirtiendo en algo natural, automático: pocas personas quedan ya que no separen los envases de los papeles o las botellas. Y por otra parte, la pasión por el DIY nos empuja a mirar con otros ojos esos “cacharros” que estaban destinados al contenedor.

“El mejor residuo es el que no se genera.”

En una entrevista realizada a José Luis Gallego, periodista medioambiental, escritor y Premio Medioambiente 2003, comentaba que “el mejor residuo es el que no se genera”. En los últimos años, la mentalidad ha cambiado mucho en este sentido: no solo separamos los residuos y los gestionamos cada vez mejor, sino que empezamos a utilizarlos de nuevo. Es algo que ha revolucionado la decoración: creamos lámparas con tarros de cristal, hacemos macetas con latas, reciclamos papel de periódico para hacer pantallas, renovamos nuestros muebles con pintura… ¡Todas las soluciones son bienvenidas!

Recicla disfruta vive

Bueno para tu casa, bueno para ti

Y por si fuera poco, bueno para el medioambiente. Así es el reciclaje. Si tienes que cambiar la decoración de una habitación, piensa un poco antes de lanzarte a tirar y comprar. Imagínate ese mueble de melamina, no muy bonito pero que cumple bien su función, pintado con un acabado envejecido; esta estantería tan sosa, con un fondo empapelado; esa lámpara pasada de moda, con la pantalla pintada a franjas en colores de tendencia… ¿A que ya no te parecen tan aburridos? Imagínate ese mueble pasado de moda con un acabado envejecido.

Aliados sostenibles

Empezar a reciclar es empezar a disfrutar. La satisfacción personal que se obtiene cuando recuperamos algún objeto y le damos nuestro sello personal es indescriptible. Hasta el punto de que reciclar, ¡engancha! Al ser una solución sostenible, no tiene mucho sentido que para recuperar los objetos utilicemos pinturas y materiales sintéticos o perjudiciales para el medioambiente. Afortunadamente, las marcas apuestan cada vez más por la sostenibilidad a través de productos al agua, que no desprenden olor y son inocuos para el planeta. Hay pinturas que incluso se basan en productos como la caseína de la leche, para mezclar tú mismo y crear acabados de gran belleza.

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¡No solo muebles!

Los muebles de tu casa no son los únicos que están pidiendo que no los tires. Todos los días nos deshacemos de objetos que pueden quedar preciosos como parte de la decoración. Fíjate cuántos:

  • Tarros de cristal. Podemos atornillar sus tapas a la parte inferior de una balda y llenarlos con especias. También quedan preciosos como lámparas, con bombillas de filamento…
  • Latas de conservas. Las más grandes lucen muy bonitas como maceteros para cactus o aromáticas.
  • Cajas de fruta. Pintadas y decoradas con letras, cenefas o flores. Ponlas en las estanterías para organizar cosas pequeñas.
  • Corchos de botella. Guárdalos para hacer salvamanteles, alfombrillas de ducha… ¡Son muy aislantes!
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Separa y vencerás

Crear un mundo más sostenible es más fácil de lo que parece. Adoptando hábitos sencillos, que no requieren esfuerzo, podemos reducir alrededor de un 80% la basura que generamos.

Hoy día, separar los residuos es algo habitual. Para hacerlo más sencillo, podemos utilizar contenedores con compartimentos extraíbles que se llevan cómodamente a la calle. También hay accesorios que comprimen botellas y latas, soluciones plegables… Están a nuestro alcance: ¡ya no hay excusa! Una casa donde se recicla, se reutiliza y se recupera es una casa terapéutica. Una casa que nos hace sentir bien y que se ve más bonita. Más viva. Una casa donde se recicla es una casa terapéutica.

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Cada cosa en su sitio

A veces no es fácil saber dónde hay que llevar cada material. Al final de su vida, todo necesita encontrar su lugar para poder formar parte del entorno en el futuro. Lo que antes era una botella de plástico, más adelante podrá ser un forro polar; o lo que era una lata de conserva, tal vez renazca como parte de una bicicleta... Colocando cada cosa en su sitio ayudarás al planeta, a tu comunidad y a tu familia.

  • Los envases ligeros descansan en el contenedor amarillo, sean de plástico o de metal.
  • El contenedor de rechazo, de color gris, acoge los residuos de metal, plástico, goma, etc. que no son envases. Ya sabes dónde tienes que tirar las perchas…
  • El papel y el cartón, derechos al contenedor azul. Pero si llevan partes de plástico o metal, ¡al amarillo!
  • Al vidrio, el contenedor verde le espera con los brazos abiertos. Pero, ¡ojo! el cristal y la porcelana no son bienvenidos.
  • Y los restos orgánicos, al contenedor marrón. Si tienes jardín y espacio suficiente, usa parte de ellos para hacer compost. Te sentirás feliz al recuperar su potencial nutritivo.

Nueva vida para tu jardín

Por pequeño que sea, tu jardín siempre será tu paraíso personal. Un pequeño lugar bajo el sol o la lluvia, donde sentir de cerca el pulso de la naturaleza. Donde cultivar un pequeño huerto, poner una tumbona para el relax o incluso una fuente de sonido cristalino. La naturaleza se encuentra siempre en constante renacer: en ella nada se pierde y todo se recupera. Es el mejor de los ejemplos… Aprende de esta enseñanza para reciclar los restos orgánicos de tu casa y dárselos de nuevo a tu jardín. La naturaleza se encuentra en constante renacer. Nada se pierde, todo se recupera.

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Compost: nutrientes naturales

El mejor fertilizante para tu pequeño huerto o jardín es aquel que se obtiene de lo que ya no necesitas. Porque es sostenible, barato (gratis) y natural. Cuando vayas a hacer compost, ten en cuenta estos consejos:

  • Además de restos orgánicos, puedes usar para hacer compost lo que recojas en el jardín: ramitas, hojas, plantas secas de maceta…
  • En la cocina, recupera los restos de verduras y hortalizas sin cocinar. Pieles de verduras, posos de infusiones y café, cáscaras de huevo y huesos de frutas.
  • También puedes añadir hilos y lanas orgánicos (lana, algodón, seda…) y serrín.
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Un jardín con vida propia

Esa parte de vida que regalas al medioambiente cada vez que reciclas algo, quedará patente en tu jardín. Con botellas de plástico, puedes hacer contenedores para plantas; los envases de plástico para huevos son perfectos como semilleros. Los palés de madera hacen preciosos jardines verticales. E incluso muebles para la terraza. Crea candeleros para velas con tarros de cristal, y recicla viejos objetos de metal (regaderas, latas grandes, cazuelas…) para crear rincones para las plantas. Porque un jardín que apuesta por el reciclaje es un jardín con personalidad.