Apuesta por la calidez y naturalidad de los suelos de madera

Pocos materiales transmiten una mayor sensación de hogar que la madera. Quizás sea por su belleza natural, o por la sensación de confort y calidez que despierta en nosotros. El caso es que los suelos de madera son muy apreciados en las casas de hoy, y con toda la razón.

Si eres de aquellos a los que les gusta andar descalzos por la casa, entonces amarás los suelos de madera. Ningún otro pavimento ofrece la calidez y comodidad de este material noble y natural, y eso queda patente en la sensación que transmite en los pies: un tacto cálido y cómodo que apasiona.

Además, hace gala de una belleza natural difícil de igualar. Elijas el color y el acabado que elijas, posee una autenticidad que la hace única. Un rasgo diferenciador que aporta elegancia y glamour a cualquier estancia.

Un pavimento con muchos alicientes

Elegir suelos de madera para la casa no es una decisión que podamos tomar a la ligera. Aunque se trate de un material noble y natural lleno de ventajas, siempre conviene asegurarse de que es lo que necesitamos. Y, una vez decididos, también es necesario determinar qué tipo es el más adecuado.

La naturalidad de la madera, que la hace cálida y bellísima, es uno de sus mayores alicientes, pero no el único. Además, resulta muy aislante térmicamente y presenta unas cualidades técnicas acordes a las exigencias de la vida moderna.

Suelos de madera cálidos y naturales

Existen diferentes niveles de resistencia y durabilidad para que podamos contar con el mejor suelo para nosotros y nuestras circunstancias.

¿Para toda la casa?

Aunque nos encanta la madera en toda la casa, lo cierto es que no es apta para todos los espacios. No conviene ponerla en zonas en las que el agua está muy presente, como la cocina o el cuarto de baño. La humedad y la condensación podría deteriorarla fácilmente. Lo mismo ocurre con aquellos espacios de mucho tránsito, en los que puede sufrir las consecuencias de un uso excesivo.

Suelos de madera cálidos y naturales

Sin embargo, y eligiendo materiales de calidad y acabados adecuados, los estos suelos son capaces de seguir el ritmo cotidiano de la mayoría de las familias, aunque sean numerosas y haya niños en casa.

¿Macizo o multicapa?

Si te has decidido por instalar en casa un suelo de madera, olvídate de momento de elegir el color o el acabado. Céntrate, para empezar, en decidir qué tipo de pavimento es el más adecuado para ti: macizo o multicapa. Cada una de estas posibilidades tiene sus ventajas y sus inconvenientes. Lo importante es valorar cuál de ellas se ajusta mejor a lo que quieres y esperas de tu nuevo suelo.

Los pavimentos macizos están compuestos por tablas de madera en todo su grosor (que puede variar de 8 a 15 mm). Por eso aportan un plus de calidez excepcional que aumentará de forma considerable la belleza y el valor de toda la casa. Además, soportarán muy bien el paso del tiempo, y podrás repararlos y acuchillarlos sin problemas para devolverles su prestancia original. Pueden ser de parquet (con formatos más pequeños y diversas formas de colocación: en espiga, con formas geométricas, en damero, etc.), o de tarima (formatos más grandes en lamas o listones).

Suelos de madera cálidos y naturales

Los suelos multicapa se componen de un soporte de madera prensada de alta densidad y una capa superior, en este caso de madera noble, que ha de superar los 2,5 mm de espesor. En función del grosor de esta capa, el suelo permitirá más o menos lijados, por lo que es importante elegir un multicapa de calidad, con un grosor suficiente en la capa superior. Una de sus ventajas, puede que la mayor, es que resulta más económico que un pavimento macizo, pero permite disfrutar de la misma belleza natural.

Tipos de acabado, colores e instalación

La madera presenta variados matices y colores: tonos más o menos claros, rojizos, oscuros o decapados… Un mundo de sensaciones que se ven acentuadas por el tipo de acabado a elegir: aceitado o barnizado.

Suelos de madera cálidos y naturales

En el primer caso, el suelo absorbe el aceite, un producto natural que la protege desde el interior frente al rayado y las agresiones externas, aunque no tanto frente a las manchas. La otra opción es barnizarlo para crear una película protectora que aumente su resistencia. Puedes elegir un barniz mate o satinado y el efecto será similar al aceitado, pero con mayor protección y menor mantenimiento.