Ventajas e inconvenientes del tejado a dos aguas

El tejado a dos aguas es aquel que tiene dos caídas inclinadas, una hacia cada lado. Al tejado también se lo conoce como cubierta, cuando se habla de una edificación, por lo que es común leer igualmente cubierta a dos aguas.

Los tejados pueden ser planos, cuando la cubierta no es inclinada, como es el caso de las casas o edificios que acaban en una azotea o terraza, o inclinados. Los tejados inclinados más comunes suelen ser a dos aguas; pero también los hay a un agua, tres o a cuatro aguas, o incluso más, cuando se trata de diseños peculiares.

¿Qué partes tiene un tejado a dos aguas?

  • Faldón: es cada uno de los planos inclinados del tejado o cubierta; es de diferente tamaño, dependiendo del diseño y de las dimensiones de la casa: rectangular, cuadrado, etc. Los dos faldones del tejado a dos aguas pueden ser iguales o de distinto tamaño, simétricos o asimétricos, ya que una caída de un tejado puede ser más pequeña que la otra, incluso no ser completamente rectangulares o cuadradas. Al mismo tiempo su inclinación puede ser distinta.
  • Alero: es el extremo inferior del faldón, el que protege los dos muros laterales del edificio y que sobresale normalmente más de 20 cm del plano de la fachada, para de esta manera alejar la caída del agua de la misma y evitar filtraciones o humedades. El tamaño del alero es desigual, según el diseño que se dé a la casa, por eso hay aleros más salientes y otros menos. También puede presentar infinidad de diseños: de obra, de ladrillo visto, de madera, de acero… Y puede o no llevar canalones para la recogida del agua de lluvia y derivarla al terreno o al sistema de desagües de la casa a través de las bajantes.
  • Cumbrera: también se la conoce como caballete. Es la unión de los dos planos del tejado inclinado en la parte más alta del mismo. Hay que ejecutarla correctamente e impermeabilizarla bien antes de poner las tejas de cumbrera. 
Tejado a dos aguas

Ventajas del tejado a dos aguas

  • El diseño de un tejado a dos aguas está condicionado por el espacio del que se disponga para la edificación y de la orientación que se dé a la construcción. Entre sus ventajas están:
  • El tejado a dos aguas es más barato y fácil de construir, por lo que se ahorra dinero en tiempo y en costes, al solo tener una unión en el caballete.
  • El agua de lluvia se vierte hacia los dos lados del tejado de manera muy rápida, por lo que evita problemas de retención y de humedades.
  • Al mismo tiempo sirve para promediar el peso y la presión que recibe la cubierta. Esto es especialmente importante en zonas de grandes nevadas, pues el peso de la nieve aumenta mucho la presión sobre la estructura.
  • Evita problemas en su mantenimiento pues solo tiene una unión frágil, la junta entre los dos planos en el caballete; que si se ejecuta correctamente tampoco tiene que dar problemas en muchísimos años.
  • En el tejado a dos aguas se retiene menos la nieve, al haber una menor resistencia a la evacuación pues solo existe una unión de la cumbrera.
  • En el tejado a tres o cuatro aguas, al haber más juntas entre cada uno de los faldones, hay más probabilidades de tener problemas y se necesitarán más canalones que protejan a su vez el mayor número de aleros.
  • El tejado a dos aguas deja más espacio libre bajo la cumbrera, que puede ser aprovechado para habitaciones, altillos o buhardillas. La altura de este hueco entre el tejado y el forjado de la casa depende de la inclinación que se dé a la cubierta.
  • Con un sistema o contenedor de recogida de aguas de lluvia, el agua que cae en un tejado a dos aguas es muy fácil de almacenar para poder reutilizar en el riego del jardín, por ejemplo.
  • El tejado a dos aguas permite diseños muy sencillos pero también muy elegantes, especialmente por su grado de inclinación y el tipo de teja escogido. Es el más clásico en las áreas rurales, proporcionando siempre un estilo tradicional, aunque admite diseños vanguardistas.

Inconvenientes del tejado a dos aguas

  • A diferencia del tejado a cuatro aguas, los aleros del tejado solo protegen dos muros del edificio, aquellos sobre los que cae cada uno de los aleros.
  • Quedan por lo tanto al descubierto y con más posibilidades de filtraciones de agua los hastiales que no están protegidos, ya que se mojan mucho con las lluvias, sobre todo si son intensas; que sí lo estarían por sus aleros en el tejado a cuatro aguas.
  • Este problema se soluciona bien en cualquier caso con una buena protección y aislamiento de los muros con un sistema SATE (Sistema de Aislamiento Térmico Exterior) y con morteros impermeabilizantes.
  • El tejado a dos aguas tiene una menor resistencia a los fuertes vientos y es más proclive a que las tejas se levanten, al igual que la estructura, si es por ejemplo un tejado con panel sándwich. Aunque este problema disminuye si se hace una buena ejecución de todas las partes del tejado.
  • La resistencia a los fuertes vientos aumenta con los tejados que tengan un mayor grado de inclinación.

La inclinación de un tejado a dos aguas

La inclinación de un tejado a dos aguas está marcada por la zona geográfica, y supeditada a sus efectos, como pueden ser las lluvias, las nieves o los vientos. También está condicionada por el tipo de teja que se vaya a poner, teja curva, teja plana, teja mixta, pizarra o teja asfáltica; cada teja necesita una inclinación y un solape mínimo entre ellas que indica el fabricante.

La inclinación de la pendiente de un tejado se mide en tanto por ciento o en grados, según el ángulo de inclinación.

El mínimo de inclinación de un tejado a dos aguas está regido legalmente en España por el Código Técnico de la Edificación y puede variar según la zona geográfica. Como norma general se entiende que un tejado inclinado debe tener un mínimo del 32 por ciento, es decir que por cada metro lineal debe tener una inclinación de 32 centímetros cuando se ejecuta con teja curva, la más habitual. Y tiene mayor o menor inclinación mínima según el tipo de teja y zona geográfica; debe tener más inclinación en los lugares de mayores posibilidades de lluvias intentas y de nieve; estos tienen que ser los más inclinados, es decir, los que tengan una mayor pendiente.

Tejado a dos aguas