Terrazas mini: un reducto de paz

Solo el hecho de imaginarte en tu pequeña terraza se te ilumina la cara, una sonrisa recorre tu rostro. Estás deseando llegar para contemplar desde ella ese cielo cambiante del final del día. Adoras ese reducto de paz porque te hace realmente feliz.

Levantarte y contemplar el amanecer o cómo despierta el día en tu ciudad con una taza de café entre las manos. Es el primer momento de placidez que sientes y todo gracias a esa terraza minúscula que has transformado en un espacio muy tuyo, donde te encuentras especialmente a gusto por todo lo que te proporciona. Una mesita de tablero cuadrado o redonda y una silla que ocupe poco pero cómoda es suficiente para empezar a disfrutar de ella.

Terrazas mini un reducto de paz

Contar con una terraza mini es todo un privilegio. Uno de esos sencillos placeres que te depara la casa y tanto bien te hace. Una fuente de buena energía y armonía, capaz de influirte positivamente en tu estado de ánimo. Si se trata de empezar el día, nada como cargar pilas en ella afrontando la mañana en actitud positiva y serena. Si se acerca la noche, refugiarse en ella puede ser pura terapia ante una jornada laboral frenética o un día cargado de tensiones. Ese reducto de paz que necesitas a salvo de todos, esa dosis de serenidad en el hogar tan preciado.

Terrazas mini un reducto de paz

Un plus de confort al aire libre 

Las terrazas, por pequeñas que sean, son lugares privilegiados para disfrutar del exterior sin renunciar al bienestar del hogar. ¡De eso nada! Un plus de confort doméstico al aire libre. Desde ellas contemplas, observas, descubres, ves sin casi ser visto y, sin duda, te relajas de una manera diferente. Ayudan a evadirse y a dejar los pensamientos que nos abruman a un lado.

Terrazas mini un reducto de paz

Empápate del exterior 

Da igual que sea minúscula. No necesitas más para impregnarte de todo lo que te espera ahí fuera, captando todas esas agradables percepciones sensoriales que, sin darte cuenta, se quedan registradas en tu subconsciente y después reconoces una y otra vez. Desde ella puedes sentir los beneficios del sol en tu piel, dejarte acariciar por una leve brisa al atardecer, detenerte a escuchar entrañables sonidos propios de tu entorno cotidiano –¿qué tal la llegada del afilador a la puerta de tu edificio?–, recrearte en el aroma inconfundible a tierra mojada tras una escena de lluvia, o asistir a una puesta de sol que te reconcilia con el mundo.

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Oasis para la concentración

Pero no todo es ocio y relajación. Estos espacios mini también pueden ser el tesoro más preciado de la casa si buscas tranquilidad y concentración para desempeñar alguna actividad intelectual. Es fácil convertirlos en pequeños oasis donde escribir ese nuevo proyecto editorial, repasar un informe de última hora o plasmar los pensamientos sobre un papel en blanco. El sonido ambiente del exterior (las conversaciones de las personas al pasar por tu calle, una fuente próxima…) puede ser un perfecto aliado para ordenar tus ideas y reflexiones, con la serenidad justa y necesaria.

Terrazas mini un reducto de paz

Saborear el presente

Son muchos los beneficios terapéuticos que puede concederte este espacio exterior de escasísimos metros. Es un escaparate perfecto para deleitarse en la contemplación de ver pasar la vida, observar en primicia cómo avanza el mundo con sus colores propios y su ADN meteorológico, cómo te dice adiós una estación y otra te envuelve con todo su encanto y esplendor. Tu terraza es un lugar único donde saborear el presente, viviendo momentos gratificantes pero sin grandes pretensiones. Perfecta para organizar esos planes de ocio que te hacen tan feliz, solo o en la mejor de las compañías. Y también como una prolongación del espacio doméstico, acogedora e idónea para desempeñar otro tipo de tareas ¿Te apuntas?

Terrazas mini un reducto de paz