Un cambio muy práctico: bañera por ducha

Cuando Marco compró el piso en el que vive, se encontró el baño con bañera. Él nunca la usa como tal. Siempre se ducha y por estética y por comodidad prefiere un plato de ducha. Ahora tiene el baño como a él le gusta. Aprovechó el cambio de bañera por ducha para renovar los revestimientos y el mueble del lavabo. ¿Cómo quedaría? ¡Es lógico desear ver el resultado final para respirar tranquilo! Éste es el resultado. 

Un cambio muy práctico bañera por ducha

Marco sintió que quería reformar su baño nada más comprarse el piso. Sin embargo, no fue posible en aquel momento. Pero llegó la oportunidad de darle un nuevo aire, más acorde a su estilo, y sobre todo con un cambio fundamental para él: sustituir la bañera antigua por un plato de ducha. Marco no usa nunca la bañera, siempre prefiere una ducha tanto por tiempo, por comodidad, costumbre y por ahorro de agua. Así, estaba deseoso de llevar a cabo el proyecto para, al fin, tener lo que deseaba. Su única preocupación era el resultado, si conseguiría un espacio más despejado visualmente.

La ducha se ubicó en el mismo lugar que ocupaba la bañera, de manera que quedara acoplada al retranqueo de la planta, entre tres paredes. Se optó por un plato de ducha con tratamiento antideslizante para evitar resbalones en color blanco y una mampara con puerta corredera. Así se consigue ampliar la superficie útil del baño al eliminar un elemento voluminoso como es la bañera.

Un cambio muy práctico bañera por ducha

En el proyecto también se modificó la altura de la toma de agua para adaptarlo a la grifería de la ducha con barra extensible en este caso y grifo termostático.

En cuanto a los revestimientos en paredes y suelo, un tono arena neutro. En la pared, se han combinado unos azulejos en acabado listo con otros en acabado decorado, en la zona que coincide con el mueble del lavabo, un modelo en madera con tiradores y patas en cromado y cajones que permiten organizar peines, botes y toallas.

Viendo el resultado, Marco ya no tiene dudas: merece la pena. Más amplitud, imagen renovada y una ducha práctica, cómoda y segura.