Convierte tu dormitorio en el refugio de tus mejores sueños

Es el lugar donde te desprendes de las preocupaciones y las dejas caer, como si de una pesada capa se tratase. Un espacio personal e intransferible, donde el silencio es religión. El lugar donde se esconden el amor, las reflexiones, las decepciones, los planes… Donde cada mañana, el sol entra por la ventana para contarte que es de día. Por todas estas razones, tu dormitorio merece tu cariño y tu atención. ¿Te lo imaginas renovado a tu gusto y con estilo, con todo lo que necesitas para ser feliz en él? Te explicamos cómo decorarlo para convertirlo en el refugio de tus mejores sueños, ¡y adiós a las pesadillas!

Donde hay espacio, hay alegría

¿A quién no le gustan los dormitorios de los hoteles boutique? Una habitación de auténtico lujo debería incluir zonas de baño, estar, para vestirse y para dormir. Pero no siempre tenemos espacios tan glamurosos, así que lo mejor es intentar sacar todo el partido a los metros disponibles. Un dormitorio luminoso, bien organizado y despejado parece mucho más grande y acogedor. Los colores claros se convertirán en tus mejores aliados para ampliar visualmente el espacio; entre ellos, el blanco es el rey. Añade un gran espejo que, además de ser imprescindible para verificar el look final, reflejará la luz y aumentará la luminosidad.

Convierte tu dormitorio un refugio

Imagínate un dormitorio amplio y regular, que en una zona cuente con cama y vestidor y en la otra, con un baño de ensueño. ¡Todo un paraíso! Los dormitorios grandes pueden dividirse para crear dos zonas distintas, separando el baño del resto mediante soluciones modernas y actuales como las puertas correderas. Si son grandes, se convertirán en paredes divisorias de quita y pon. Las puertas de cristal translúcido dejan pasar la luz y conforman ambientes casi mágicos, como si una lámina de agua cruzase tu dormitorio y tamizase los rayos del sol que llegan del exterior…

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Tu vestidor, un sueño alcanzable

La chica que nunca haya soñado con un vestidor, que dé un paso al frente. La chica y el chico, porque ya sabemos a ellos también les vuelven locos estos maravillosos espacios. Los dormitorios tipo suite que incluyen vestidor son un auténtico anhelo para muchas personas… Cierto es que para poder incluirlo el espacio debe ser amplio, y tendrás que sacrificar parte del espacio de la habitación. Pero cuando veas tu ropa, zapatos y complementos brillar en orden y concierto, ¡ya no querrás vivir si él!

Convierte tu dormitorio un refugio

Cuando hay metros suficientes, una estupenda idea es colocar unas grandes puertas correderas que independicen parte del espacio, creando un vestidor transitable (o walking closet, como dicen los americanos). Los módulos organizadores con zapateros, barras extraíbles, cajones amplios, pantaloneros y todo tipo de huecos serán tus aliados a la hora de sacarle todo el partido. Incluye un puf o un banquito para calzarte, y por supuesto, un gran espejo de suelo a techo para el imprescindible vistazo final cuando te vistas para brillar.

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¿No tienes tanto espacio? Entonces, recurre a un armario ropero de pared a pared con todo tipo de accesorios. Las puertas correderas lisas darán un aire moderno al dormitorio y crearán sensación de amplitud, sobre todo si las eliges en colores claros o en cristal translúcido. No olvides incluir luz en el interior del armario: es un detalle que a veces pasamos por alto, pero que resulta imprescindible para encontrarlo todo a la primera.

Una habitación tipo suite

“Lo que tú llamas sombra es la luz que no ves”. Esta maravillosa frase de Henri Barbusse es la mejor guía para iluminar cualquier espacio, y cómo no, también un dormitorio tipo suite. Jugar con la luz y las sombras es otra manera de disfrutar de la decoración, creando ambientes, rincones y juegos de iluminación. Antes de empezar, piensa que no solo necesitamos luz: la oscuridad debe estar presente para que ella pueda despegar.

Imagínate un dormitorio cálido y acogedor. Luminoso por la mañana, pero no demasiado: lo justo como para que te apetezca asomarte a ver el nuevo día. Confortable por la tarde, en ese momento en el que te apetece desaparecer con un buen libro y una taza de té o café. Y por último, personal e introspectivo por la noche, invitador al descanso y a la intimidad. ¿A que sería dormitorio de tus sueños? Jugar con la luz te ayudará a conseguir esa transición de sensaciones.

Convierte tu dormitorio un refugio

Para sacarle todo el partido al dormitorio, lo mejor es crear distintos ambientes para todas las ocasiones. Cerca de la cama, pon una luz que puedas usar para leer. En el techo, una luz cenital; anímate a colocar un precioso ventilador de techo con luz, y su brisa refrescará tus sueños en las calurosas noches del verano. Una mesa para estudiar o trabajar (puede ser abatible) necesita también un aplique o lámpara, bien un flexo, bien una de pie. Y por supuesto, no te olvides de iluminar ese rincón que adoras: el vestidor.

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Si quieres glamour, ¡añade un tocador!

Durante bastante tiempo, los tocadores desaparecieron de los dormitorios. Las casas actuales no son tan grandes como las de nuestras abuelas, y la función de tocador pasó al cuarto de baño. ¡Qué pena! No se nos ocurre un lugar tan evocador, íntimo y mágico como un tocador bonito. Si en el dormitorio no tienes espacio, una balda con un espejo y un aplique puede cumplir esa función sin restarte metros. Otra buena idea es incluirlo en el cuarto de baño. Sea como fuere, no renuncies al tocador de tus sueños: cuando lo vean, todas tus amigas querrán tener uno… ¡Y tú te sentirás como Madame Bovary!

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Love is in the air. Que no falte el romanticismo

Un dormitorio para dos puede (y debería) ser un espacio para la complicidad. A quién no le gustan los toques románticos que te transportan a otros lugares, donde no existe la rutina, el trabajo ni las obligaciones… Para que en tu dormitorio el amor esté en el aire, unos pocos detalles con encanto serán todo lo que necesitarás. ¿Qué tal una mosquitera? Gracias a este mínimo detalle, el glamour tropical que hizo que Ava Gardner enamorara a Clark Gable en Mogambo también acompañará tu día a día. ¿Tienes espacio para un dosel? No renuncies a él: coloca una barra centrada sobre el cabecero, a la altura del techo, y cuelga unos cortinones esplendorosos.

Une… y vencerás

Tan importante como tener espacios distintos y vivirlos cada uno en su momento, lo es también tener la sensación de que todo pertenece al mismo ambiente. Tu dormitorio tipo suite ha de tener un estilo definido que hable de ti y de tu personalidad. Si la habitación es de un estilo y el baño parece sacado de otra casa, el caos está servido. Unificar los ambientes se convierte en algo fundamental para crear esa sensación acogedora, una “habitación propia” como esa de la que hablaba (metafóricamente) Virginia Woolf.

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El color, una vez más, viene en tu ayuda. Escoge un tono que establezca un recorrido por todas las partes del dormitorio: baño, vestidor y habitación. Pero ten cuidado: no tienes que pintar todas las paredes o los muebles de ese color. Bastará con que incluyas un detalle aquí, un marco allá, un cojín por este lado, una alfombra por el otro… ¿Ves qué fácil es crear un ambiente envolvente con solo unos pequeños toques?

Convierte tu dormitorio un refugio

Y ahora, mira hacia tus pies. El suelo es otro de los aliados que tenemos a la hora de unificar distintas zonas. Con un solo suelo puedes lograr esa sensación tan bonita de continuidad que estabas buscando. Los suelos laminados y vinílicos son fáciles de instalar; no necesitan que te metas en obras, y quedan tan bonitos, ¡que te dará pena pisarlos! Solo te queda dar unos toques finales para lograr ese feeling envolvente y acogedor, personal e intransferible, que convertirá tu dormitorio en un paraíso cercano.

Convierte tu dormitorio un refugio

Complementos de madera y cristal, revestimientos de cerámica o vinilo, fantásticas cortinas con texturas que apetece abrazar, ropa de cama de tejido natural… Y voilá: tu sueño, ¡hecho realidad!

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