Un hogar fácil y seguro: claves para conseguirlo

¡Se me cae la casa encima! ¿Eres de los que repiten esa queja? Quizás no sea el lugar entrañable y cómodo que debería ser, sino un espacio desapacible y con barreras físicas que te complican la vida. Pero, recuerda, solo tú puedes transformarla para que te ayude y se convierta en el refugio acogedor al que siempre quieres volver.

La psicología de la casa tiene un gran peso en las nuevas corrientes decorativas. El entorno influye en gran medida en el estado anímico. El desorden, el abigarramiento, el caos no contribuyen precisamente a serenar la mente, sino a generar tensión, mal humor; al contrario de lo que pasa cuando disfrutas de superficies diáfanas y limpias, que siempre conectan con nuestras sensaciones más placenteras. Organizar los interiores crea la percepción de vivir en un espacio distinto, aquel en el que te sientes feliz, tranquilo y protegido. Te damos algunas pautas… ¡que funcionan!

Deja que corra el aire

Regla número 1: propicia interiores despejados, con los muebles y objetos justos y necesarios. Esto implica no amueblar en exceso, o deshacerte de aquellas cosas que ya no te resultan útiles. Cuestión harto difícil, porque el quid es, precisamente, hacer dicha selección. En este punto, déjate guiar por la experiencia de la japonesa Marie Kondo, especialista en organización y autora del superventas La magia del orden: “Cuando te topes con algo de lo que no puedes desprenderte, piensa con cuidado sobre su verdadero propósito en tu vida. Te sorprenderá cuántas cosas que posees ya cumplieron su función. Al reconocer su contribución y dejarlas ir con gratitud, serás capaz de poner en verdadero orden las cosas que posees y toda tu vida”.

Un hogar fácil y seguro

Esta terapia de choque enseña a practicar el desapego (bien entendido) en el día a día. Además, te resultará mucho más fácil si en vez de tirar lo que te sobra, lo regalas: a familiares, amigos, alguna asociación benéfica… o lo vendes en el rastrillo de tu barrio, o a través de páginas de internet y apps de compra-venta entre particulares. Cuando lo donas o sacas un dinerillo extra, la satisfacción compensa el esfuerzo de renunciar a ello.

Evita obstáculos innecesarios

Regla número 2: crea interiores amables, en los que sea fácil moverse. Pregúntate: ¿mi casa es para mis hijos, para mis mayores y para mí lo suficientemente cómoda, accesible, segura? Si no es así, pon manos a la obra para mejorarla; muchas propuestas, como las que te contamos, no requieren realizar una gran obra. Y toda la familia lo vais a agradecer. Tus niños, los primeros, ya que podrán gatear y correr sin tantos riesgos. Además evitarán muchos chichones si sus cunas y cómodas tienen formas redondeadas y las esquinas de los muebles están protegidas con cantoneras.

Y tus padres, que no se verán obligados a ir por la casa como quien participa en una yincana, sorteando muebles con el bastón. Para facilitarles la movilidad, es mejor que los pavimentos sean antideslizantes y disponer de barandillas en las escaleras. También es una buena idea elegir camas no muy altas y, a poder ser, articulables, y la ducha a ras de suelo (así entrarán en ella cómodamente), provista de asideros e incluso de un asiento plegable.

Un hogar fácil y seguro

Los sanitarios suspendidos (inodoro, lavabo) se pueden instalar a una altura adaptada a las necesidades de niños y grandes: son más cómodos y la limpieza resulta más sencilla… En definitiva, equipa tu casa con cabeza. Piensa en las necesidades de cada miembro de tu prole, sin dejarte llevar únicamente por modas o gustos personales. Verás cómo con pequeños gestos, puede transformarse en ese nido confortable que te hace feliz, porque tu hogar colabora contigo y te permite vivir con mayor calidad de vida.