Móntate un rincón de trabajo en casa donde menos imaginas 

Podríamos decir que casi cualquier rincón desaprovechado es bueno. Te gustaría tener una mesa para trabajar los días que te quedas en casa o para organizar facturas o, simplemente, navegar por Internet o escribir. Pues buscamos el hueco adecuado en el salón, en el dormitorio o, incluso, ¡en el recibidor o dentro de un armario! Estas ideas tienen mucho que decir…

Un rincón de trabajo donde menos imaginas

Te apetece tener tu pequeño despacho. Bueno, quien dice despacho, dice zona de trabajo, una mesa, una silla, tu lamparita y, si hay hueco, una cajonera o librería. Todo depende de la zona que escojas para crear tu rincón. No siempre se cuenta con una habitación donde poder crearlo y decorarlo, pero hay recovecos de tu casa que pueden ser un buen lugar. En el salón, en el dormitorio o, incluso, en una zona de paso o en el recibidor.

Un rincón de trabajo donde menos imaginas

Échale imaginación, mide, ten en cuenta estas ideas y ya tendrás tu espacio para navegar por Internet, trabajar, consultar el correo, dibujar, revisar facturas, leer o escribir.

¿Qué debes tener en cuenta a la hora de elegir el lugar de tu zona de trabajo? 

Lo primero es pensar qué tipo de tarea vas a realizar habitualmente en tu nuevo despacho. El tamaño de la mesa que necesitarás varía según vayas solo a colocar la tableta o portátil, o si debes trabajar con un ordenador más grande. ¿Vas a escribir en una libreta o pintar en láminas de acuarela tamaño DIN-A3? La tarea determinará la medida de la mesa. Como orientación, el fondo de un escritorio convencional es de 50-60 cm, pero hasta en 40 cm entraría un portátil. En 70 cm trabajarías cómodamente con un ordenador y papeles delante.

El tipo de silla es importante según el tiempo que vayas a pasar sentado. Cuantas más horas, más ergonómica debe ser la silla por tu espalda. Si solo vas a sentarte puntualmente, sirve otro tipo de asiento, mejor con respaldo. Los taburetes tampoco son mala idea, mejor ergonómicos, pero para ratos cortos.

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Y en cuanto a la iluminación, mejor si escoges un espacio con luz natural, cerca de una ventana, pero como se trata de aprovechar recovecos de la casa, puede que no quede próxima la fuente de iluminación. En cualquier caso, deberás tener enchufes al alcance para colocar una lámpara que ilumine la mesa y para los aparatos electrónicos.

Un rincón de trabajo en el recibidor 

La entrada a tu casa es un buen lugar. A veces es un espacio amplio en el que tenemos la sensación de desaprovechar los metros. Solo necesitas un rincón. Sirve una mesa que puede hacer de consola en el recibidor o un tablero plegable. ¿Tienes una escalera? Pues el espacio que queda debajo es muy valioso.

Podrás colocar en el hueco que deja la escalera una mesa o tablero corrido e, incluso, una cajonera y en la pared estantes para organizar carpetas y material de papelería. ¡Serás envidiado en casa por el despacho que te has montado!

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Si cuentas con ventana en el recibidor, aprovéchala. Coloca una solución ligera con una mesa a modo de consola o estante, instalada en la pared. Te servirá como mueble principal e improvisada zona de trabajo.

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Si colocas cerca una librería o estantes sueltos en la pared, tendrás la solución perfecta para organizarte.

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En el salón hay hueco para tu zona de trabajo y estudio 

Puede que sea la estancia más espaciosa de tu casa o no, pero suele ser habitual que sea la de mayores dimensiones y siempre se puede encajar una zona de trabajo completa. De ti depende si quieres independizarla visualmente del resto del espacio, por concentrarte mejor en el caso de que haya otros miembros de la familia en el salón.

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Coloca una amplia mesa si prevés que vayáis a compartir momentos de trabajo más de uno. Puede que se sume tu pareja o los peques a hacer sus deberes. La misma librería del salón puede servirte para organizar papeles.

Para que las zonas de trabajo queden integradas en la estancia, debes cuidar la estética y el orden. Escoge muebles acordes con la decoración del salón. También puedes delimitar la zona de trabajo con una solución que lo independice visualmente. Puedes optar por listones instalados de suelo a techo a modo de biombo o cortinas, estores o paneles que puedas correr y descorrer según el momento.

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¿Necesitas más intimidad para concentrarte en tu trabajo? Entonces, si las dimensiones de tu salón lo permiten, divide el espacio con un tabique de cartón yeso y crea un espacio independiente más aislado. Para que no resulte agobiante, no instales puerta, déjalo abierto. En un espacio de 1,40m de ancho podrás colocar una mesa y una silla en la que trabajar con comodidad.

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La oficina dentro del armario 

¡Es posible! Es una opción cuando utilizas puntualmente la zona de trabajo y no quieres que quede a la vista. Con las puertas cerradas nadie diría que se esconde una mini oficina completa. Al abrir la puerta, un estante como mesa y otros de apoyo para colocar el material que necesites. En la trasera del armario fija algún contenedor y pizarras o paneles adhesivos para tus notas. Fíjate en esta idea: se han instalado focos en el módulo superior para iluminar el espacio. Basta con abrir la puerta, acercar una silla y ¡a trabajar!

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Un espacio para trabajar en el dormitorio 

Que los peques, por sus necesidades, tengan una zona de estudio en su habitación es frecuente, pero ¿has pensado que también tú puedes crearla en tu dormitorio? A los pies de la cama o delante de la ventana. Puede hacer las veces de tocador, incluso. Opta por una consola, una mesa convencional o crear un espacio a tu medida con tus manos.

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Un escritorio ligero, una lámpara de mesa y unos espejos en la pared y tendrás un rincón polivalente como este. Si usas en la pared el mismo papel pintado que decora la pared del cabecero, integrarás los ambientes.

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¿Necesitas espacio para guardar papeles, la grapadora y algunos rotuladores pero no quieres romper la estética sosegada de tu dormitorio? No satures el espacio, instala unas baldas en la pared, junto a la mesa -mejor en la zona baja- y coloca lo que precises en archivadores, organizadores y cajas, que mantengan la sensación de orden. Y siempre utiliza los mismos acabados que los muebles del dormitorio.

Un rincón de trabajo donde menos imaginas

Y si quieres una mesa a medida, aquí tienes una idea sencilla que podrás hacer tú mismo. Solo necesitas fijar un tablero de madera a dos cajoneras que harán de patas de apoyo y, además, te solucionarán el almacenaje. Ten en cuenta que el espacio que debe quedar entre las patas para la silla es al menos de 70 cm de ancho.

 
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Una terraza ganada es ahora tu oficina 

Puede que una pequeña terraza que no aprovechabas se convierta en el lugar perfecto para trabajar y estudiar si la cierras. Tendrás que escoger un buen cerramiento. Puedes instalar el mismo suelo que la estancia en la que la integres para crear sensación de continuidad. Seguro que no te falta luz natural.

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Y si tienes un jardín, lleva tu estudio a la caseta 

Porque fuera hay sitio. Puede que dentro de casa no quieras saturar el espacio o, incluso, que siempre haya demasiado jaleo para concentrarse. En este caso, si cuentas con un jardín o patio, puede que allí tengas la solución. Instala una caseta de jardín. En LEROY MERLIN encontrarás modelos de varios tamaños, con ventana, cierre de seguridad y en diferentes acabados para que puedas crear allí tu espacio de trabajo.

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