La habitación de un adolescente ya no es solo un lugar para dormir. Con el paso del tiempo, se convierte en su dormitorio, oficina de estudios, sala para socializar y espacio creativo para sus hobbies. Por eso, el gran desafío es diseñar un ambiente que cumpla varias funciones sin sentirse saturado o caótico. A continuación, te presentamos ideas prácticas y estéticas para lograrlo.