Cómo elegir frisos

Cubre las paredes de las diferentes estancias de tu hogar con revestimientos, comúnmente llamados frisos. Así conseguirás darles el toque decorativo y la protección que necesitan en cada zona y ganarás en calidez ambiental. 

Cómo elegir frisos

¿Por qué apostar por revestimientos en las paredes? Sus beneficios

Apostar por la instalación de frisos responde a una necesidad funcional, además de decorativa. Las ventajas que aporta la instalación de revestimiento en las paredes son múltiples y muy prácticas: 

  • Permite tapar los desperfectos que tenga una pared, disimular pequeñas imperfecciones, deterioros e, incluso, proteger una pared frente a las humedades.
  • Permite cubrir las paredes de manera que la superficie quede resguardada de posibles golpes, rozaduras y manchas por el uso y el tránsito continuo en las diferentes habitaciones de la casa.
  • Permite hacer habitables estancias como buhardillas, trasteros, porches…
  • Favorece el aislamiento térmico y acústico de las paredes donde se coloca de forma rastrelada. Una buena instalación mejora la ventilación entre la lama del revestimiento y la pared, así como la colocación de diversos tipos de aislante acústico y térmico entremedias.
Cómo elegir frisos

¿Dónde se puede instalar un revestimiento de pared? 

Ten en cuenta la estancia en la que quieres colocar tu friso para elegirlo según su material.

Estancias secas

Para las estancias secas de la casa, tales como el salón, las habitaciones, despacho o cuarto de estudio, buhardillas… puedes elegir revestimiento de madera o de MDF, el que prefieras.

Cualquier estancia

Cómo elegir frisos

Si lo que quieres es un revestimiento que pueda instalarse tanto en las estancias secas como en las húmedas (baños y cocina) y en las poco ventiladas, solo puedes decantarte por un friso de PVC que se coloca mediante adhesivo.

Los distintos materiales de los revestimientos

  • Madera

En este caso las lamas de friso son listones de madera machihembrada para revestir paredes y techos. Pueden ser de madera natural o tratada con tintes para conseguir diferentes tonos y colores. 

De todos los materiales, la madera es siempre la opción que aporta una mayor sensación de calidez en el ambiente. Son muy decorativos y se pueden colocar para vestir las paredes de ambientes secos (salón, recibidor, despacho, habitaciones, buhardillas…).

Es muy importante destacar que la mayoría de estos revestimientos están fabricados con madera de bosques sostenibles, y que tienen el sello PEFC que certifica una gestión sostenible de los bosques. La certificación PEFC (Programa de Reconocimiento de Sistemas de Certificación Forestal) surgió como iniciativa del sector privado forestal, y sirve esencialmente para proporcionar un mecanismo de garantía de la gestión sostenible y de la cadena de custodia de los productos de madera y sus derivados.

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Su instalación se realiza con rastreles.

  • MDF

Los revestimientos de MDF son aquellos que tienen las lamas hechas a partir de tableros de aglomerado con fibras de madera y resinas sintéticas. ¿Qué le hace diferente y cuáles son sus ventajas? Sobre todo, su lograda imitación a la madera maciza le aporta la calidez de este material, pero es una alternativa más económica a la madera tradicional y es un material más ligero. Además es un material antialérgico y no acumula ácaros. Por último, proporciona mayor resistencia a la decoloración por la acción de la luz solar.

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El MDF se puede instalar en cualquier estancia de ambiente seco (salón, recibidor, despacho, habitaciones, buhardillas…).

Su instalación debe hacerse con rastreles. 

  • PVC

Es un tipo de revestimiento adhesivo. Se puede usar en cualquier estancia de la casa, incluso en el techo. Ahí estriba su principal ventaja: es el revestimiento idóneo para zonas con humedad (como baños, cocina o sótanos), al no permitir la formación de moho o la acumulación de gérmenes, incluso si son espacios poco ventilados. 

En cuanto a sus particularidades, el PVC permite elegir grandes formatos, ya que suelen ser lamas grandes, lo cual facilita su colocación en superficies de gran tamaño como paredes completas. 

Los revestimientos de PVC pueden instalarse tanto con rastreles como sin rastreles. En el caso de la alternativa sin rastreles, se colocan directamente sobre las paredes: atornillando, con grapas o pegado.

Cómo elegir frisos

En el lado estético, puedes elegir revestimientos de PVC que imiten la madera, la cerámica, la estética del metal, el cemento, textil… Los hay tanto para usar como revestimiento interior como para exterior.

Elegir revestimientos en función de su modo de instalación 

  • Atornillado a la pared

Este tipo de instalación se hace con los revestimientos de madera y los de MDF.

Los frisos atornillados a la pared son los que se colocan rastrelados. Precisamente su forma de instalación es la mayor diferencia respecto a los revestimientos adhesivos y autoadhesivos (como vinilos o PVC): no se colocan directamente sobre la superficie, sino que previamente hay que poner unos rastreles, que son listones de madera que sirven de guías para colocar encima el revestimiento y, por tanto, quedarán ocultos. Para garantizar la sujeción, los rastreles se colocan perpendiculares a la posición que tendrá el friso; es decir, si las lamas irán en horizontal, los rastreles se colocarán en vertical, y viceversa. El rastrel hay que atornillarlo a la pared y, encima, el revestimiento se fija mediante clip o grapa al rastrel. 

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Las ventajas de este modo de instalación son: que se crea una cámara de aire entre el rastrel y el revestimiento de modo que la pared se ventila más que con las otras opciones de instalación; y que este friso puede ser colocado sobre todo tipo de soportes (paredes de ladrillo, de cartón yeso…).

  • Adhesivo

El revestimiento adhesivo es una solución sencilla, se instala por machihembrado. Este sistema consiste en encajar las lamas entre ellas, colocando la parte hembra siempre en el sentido en el que avanza el montaje. Para pegar el revestimiento a la pared se emplea pegamentos de montaje como adhesivo de doble cara o masilla.

Existen revestimientos adhesivos de dos tipos de materiales: PVC y vinilo (el vinilo tiene un mejor comportamiento acústico). Estos revestimientos adhesivos pueden destinarse tanto a zonas secas como húmedas, por lo que son aptos para colocarlos en el baño o en la cocina, ya que este material no permite la formación de moho o la acumulación de gérmenes. Incluso si se trata de espacios poco ventilados.

Su facilidad de colocación hace que también se pueda instalar en los techos.

Si se quiere, se puede aplicar una imprimación a la pared antes de colocar el revestimiento para que el adhesivo agarre mejor. Es opcional y recomendado, sobre todo, para paredes que suelen tener polvo.

  • Autoadhesivo

Es una variante de la colocación adhesiva, cuya particularidad radica en que el propio revestimiento ya lleva incorporado el autoadhesivo en la parte trasera del revestimiento. Concretamente es un sistema de espuma adhesiva especialmente creada para paredes irregulares o muy porosas. 

Este tipo de revestimiento es muy sencillo de colocar: basta con retirar el papel protector con cuidado y pegar el friso. Coloca las losetas apoyándolas siempre en el borde de las anteriores. 

No obstante, puede ser necesario añadir a la base autoadhesiva más puntos de adherencia aplicando pegamento en los agujeros de la lámina que cubre la loseta para así mejorar la fijación. 

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El revestimiento adhesivo de vinilo es autoadhesivo. 

¿Hay que cubrir las paredes con un aislante?

Sí, se recomienda que cuando instales un revestimiento de pared (ya sea friso de madera, de MDF o de PVC) coloques debajo de él el aislante térmico y acústico más adecuado. Un producto que protegerá la pared de la aparición de moho o humedades, además de hacer que la estancia esté protegida del frío o de los sonidos externos.

¿Qué acabados de revestimiento existen?

El criterio estético es uno de los más determinantes a la hora de elegir un revestimiento. Para conseguir el efecto que buscas, has de tener en cuenta el acabado y la forma de colocación.

El aspecto del acabado que se ofrecen son:

  • Madera

Los acabados de madera pueden lograrse adquiriendo revestimientos de madera propiamente dichos u otros que imiten ese acabado. El aspecto de madera aporta calidez a las estancias donde se coloca.

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Después de elegir el acabado, tendrás que escoger el tono o color de la madera. Pueden ser de maderas al natural sin tratar como pino (cuyos nudos, vetas y textura quedan al descubierto y suelen decorar entornos rústicos), abeto (cuya madera luce mejor en ambientes clásicos, por su tonalidad más uniforme, con menos nudos y un acabado delicado), haya, roble… o de maderas barnizadas (ideales para decoraciones étnicas). También puedes decantarte por frisos tratados y pintados, muy comunes para habitaciones infantiles. ¡Todo es cuestión de estilo!

  • Cerámico
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Si quieres que tus paredes parezca que lucen plaquetas cerámicas pero quieres instalarlas tú mismo con facilidad y sin obras, puedes optar por los revestimientos que imitan este material. Es la apuesta para estancias de aire moderno, vanguardista e incluso con toques industriales.

  • 3D

Son los revestimientos tridimensionales. Su peculiaridad radica en que tienen relieve y textura real y ese volumen lo trasladan a la pared, aportando un estilo rompedor a los tabiques normalmente lisos y creando unos paneles muy decorativos.

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Opciones decorativas de colocación del revestimiento

Puedes jugar con la colocación del revestimiento para conseguir una serie de trucos visuales que logren los efectos decorativos que necesita cada estancia.

¿Colocarlo a media altura o altura completa?

Puedes escoger que el revestimiento no cubra la pared completa sino solo hasta la mitad del tabique dejando a la vista la parte superior. Por ejemplo, un pasillo largo parecerá más corto si instalas el friso a media altura; en este caso, puedes empapelar o pintar el resto de la pared en un tono que combine o que contraste, lo que prefieras.

Cómo elegir frisos

Una habitación con el techo muy alto parecerá más baja y acogedora si se forran sus paredes por completo y, en ese caso, incluso se puede revestir también el techo. La opción de revestir un tabique entero es muy decorativa y la puedes usar para destacar una pared del salón o la que hace de cabecero en el dormitorio.

Cómo elegir frisos

¿Colocarlo en vertical o en horizontal?

Los frisos colocados en vertical alargan visualmente la habitación. Si colocas el revestimiento en vertical en toda una pared (cubriendo desde el techo hasta el suelo), parecerá más alta.

Por el contrario, si lo dispones en horizontal, ganarás en amplitud. Es una buena solución para revestimientos en buhardillas.

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También lo puedes colocar en diagonal (también conocido como en espiga), dándole una sensación menos convencional y rompedora respecto a las líneas que marcan los muebles.

Incluso puedes jugar y combinar la colocación vertical con la horizontal.

¿Colores claros u oscuros?

Como pasa con otras soluciones para decorar las paredes (como pintura, papel pintado, cerámica…), los tonos claros amplían visualmente los espacios y reflejan la luz natural. 

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En cambios, si te decantas por colores oscuros, crearás espacios cálidos y acogedores.

Elementos para rematar el revestimiento

Cuando vayas a colocar un friso no te olvides que hay que rematar la instalación con la ayuda de unos perfiles específicos para cada terminación. Aquí sí hay distinción de accesorios según el tipo de revestimiento que elijas. 

En el caso de los revestimientos de madera y de MDF los perfiles necesarios pueden ser:

  • Cornisa. Moldura de madera o de MDF indicada para decorar y proteger la parte superior del friso, y que marca la separación entre la pared y el techo.
  • Rinconera. Moldura de madera o de MDF que protege y cubre la unión de dos lamas de friso en esquinas interiores (las que forman ángulos convexos; las esquinas que se meten hacia la pared).
  • Remate. Moldura de madera o de MDF creada para proteger la parte superior del friso, es el remate final.
  • Esquinera. Moldura de madera o de MDF indicada para la protección de las esquinas que salientes cubriendo así la unión entre dos lamas. También llamado guardavivo.
  • Rodapié. Pieza de madera o de MDF que se coloca en la base de los paredes como elemento estético y para protegerlos de golpes, roces y del paso de la fregona, por ejemplo. También llamado zócalo, que se colocan sobre el rodapié para evitar la desinstalación del mismo.
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A diferencia de los anteriores frisos, los de PVC cuentan con otro tipo de perfiles adecuados a sus necesidades, entre los que están:

  • Cornisa. Remate curvo para rematar la unión de las paredes con el techo.
  • Perfil multifunción. Es el complemento de los revestimientos adhesivos. Se pueden instalar tanto para rematar uniones en horizontal como en vertical. 
  • Unión. Remate que cubre la unión de dos lamas de friso. Para instalarlos hay que separar la tapa de la base (las dos partes que conforman el perfil).
  • Extremidad. Terminación que se colocan en los extremos finales de las paredes.
  • Extremidad en clip. Los perfiles en clip se colocan encajándolos a presión en las lamas, sin necesidad de clavos ni adhesivo alguno.
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Consejos de uso

La superficie que vayas a revestir tiene que estar limpia, seca, libre de muebles o sanitarios, accesorios murales, enchufes, etc. y nivelada (en caso contrario, se deben corregir con pasta niveladora).

Debes evitar que las juntas de las lamas coincidan en el mismo punto en cada fila o columna.

Una vez instalado el revestimiento puedes volver a colocar los elementos decorativos sobre la pared (percheros, muebles, cuadros, baldas…). En el caso de los revestimientos de MDF y de madera, has de emplear tacos y tornillos específicos que atraviesen la lama para penetrar en la pared.

Has de abrir los paquetes del revestimiento al menos 24 horas antes de su instalación y dejar el friso en posición horizontal en la habitación donde va a colocarse para que se aclimate a la temperatura de la estancia.

¿Cómo limpiar los revestimientos?

Los revestimientos no necesitan un mantenimiento excesivo. En el caso de los frisos de madera y de MDF deben limpiarse con un paño seco o con un trapo ligeramente humedecido o productos específicos de madera o puedes pasarle la aspiradora para retirar el polvo. En el caso de los de PVC, puedes servirte de un paño húmedo y limpiadores domésticos.