Cómo elegir esmaltes

Los esmaltes forman películas más lisas, duras y resistentes que las de las pinturas convencionales. Se usan habitualmente para pintar muebles y carpintería de interior, aunque también los hay para metales, vidrio, hormigón y superficies de exterior. Pueden tener un acabado mate, satinado o brillo.

¿Qué tipos de esmaltes puedes encontrar?

Esmaltes acrílicos (o al agua).

Se diluyen con agua. Secan más rápidamente que los esmaltes sintéticos y no huelen. Solo hace falta agua para limpiar las brochas y rodillos utilizados para su aplicación. La desventaja es que son menos resistentes que los sintéticos.

Esmaltes sintéticos.

Se diluyen con disolvente sintético o aguarrás mineral. Están formulados a base de resinas alquídicas que les proporcionan flexibilidad y los hacen más resistentes a los golpes, roces, arañazos… Estas características los convierten en recomendables para objetos o mobiliario de uso intenso. La limpieza de las brochas y rodillos utilizados también se hace con disolvente. Al contener disolvente, tardan más tiempo en secar.

Dentro de los sintéticos se encuentran los esmaltes de poliuretano. Pueden ser mono o bicomponentes (un compuesto a base de resina de poliuretano se mezcla con un endurecedor en el momento de uso). Son los más resistentes a la intemperie, a los productos químicos y al rayado. Se deben aplicar sobre superficies muy secas y con una humedad ambiental inferior al 85%.

Puedes encontrar esmaltes acrílicos y sintéticos en diferentes acabados: mate, satinado, brillo, metalizado, efecto laca… El acabado mate es el que disimula mejor las imperfecciones de la superficie, el satinado refleja más la luz, mientras que el brillo ofrece una buena nivelación y es el acabado más fácil de limpiar.

Diluir el esmalte

Puedes aplicar directamente el esmalte, pero obtendrás un mejor resultado si aplicas la primera mano diluida. Sigue las indicaciones el fabricante en cuanto a la proporción de agua o disolvente.

¿Qué son los esmaltes anticalóricos?

Los esmaltes anticalóricos son aquellos indicados para mantener, proteger y decorar las superficies metálicas sometidas a altas temperaturas como estufas y chimeneas, barbacoas, tubos de escape, conductos de evacuación de humos, etc.

¿Cómo pintar un mueble con esmalte?

En primer lugar debes preparar la superficie sobre la que vas a pintar. Esta tarea es esencial para conseguir un buen resultado.

  1. Lija toda la superficie del mueble con una hoja de grano fino. A continuación retira todo el polvo y comprueba que queda limpia y seca.
  2. Lee atentamente las instrucción del fabricante en cuanto a la aplicación y tiempo de secado. Si vas a utilizar un esmalte sintético asegúrate de que la zona está bien ventilada.
  3. Aplica una primera capa de imprimación para mejorar la adherencia del esmalte.
  4. Respeta el tiempo de secado de la imprimación y empieza a aplicar el esmalte. Puedes utilizar brocha , rodillo de espuma, o pistola de pintar. Recuerda que el resultado será mejor si aplicas la primera mano rebajada con agua o disolvente, según se trate de esmalte acrílico o sintético.
  5. Deja secar el tiempo que indique el fabricante y repite la operación.