Cómo elegir escaleras escamoteables

Las escaleras escamoteables son las ideales para espacios reducidos. Son el tipo más utilizado para viviendas que necesitan un acceso a un altillo, buhardilla, desván o trastero sin modificar el espacio de la estancia donde se necesita colocar.

Cómo elegir escaleras escamoteables

Ahorra espacio

Las escamoteables son escaleras plegables, extensibles o retráctiles que se colocan en el techo o en la pared para facilitar el paso a otras alturas de manera que solo se vea la escalera cuando se necesite. El resto del tiempo queda oculta, con el consiguiente ahorro de espacio que supone. Lo único imprescindible es dejar espacio suficiente de maniobra para poder permitir abrir el sistema cuando sea necesario.
Además, debes saber que, por lo general, son escaleras más inclinadas de lo habitual.
Lo primero que tenemos que tener en cuenta es la medida del hueco del que disponemos en el techo para elegir la escalera que se pueda adaptar a ese tamaño.

Tipos de escaleras escamoteables según uso

  1. De techo: Son las más habituales. Son aquellas escaleras plegables que sirven como acceso a otra estancia en niveles distintos pero dentro de la propia vivienda (puede ser una buhardilla, desván, altillo, trastero…). El acceso es a través del hueco del techo, que, al mismo tiempo es el suelo del otro espacio.
  2. De pared: Es menos común verlas en las viviendas. Son aquellas escaleras plegables con apertura vertical; es decir, las que proporcionan el acceso al otro espacio a través de una especie de puerta, que, cuando la escalera está plegada, queda oculta con la base de la escalera escamoteable. Al extenderse la escalera, el espacio queda abierto para el paso.
  3. De terraza: Son las escamoteables que dan acceso al exterior (terraza, tejado, mirador…). El sistema es un poco más complejo porque hay que contar con la estructura del tejado que es más sólido y resistente.
Cómo elegir escaleras escamoteables

Clases de apertura

Las escaleras escamoteables o extensibles también se clasifican en función de su sistema de apertura:

  • Deslizante: son las escaleras plegables que tiene varias secciones y la más larga se desliza hacia abajo para apoyar en el suelo y ganar estabilidad. De este modo no necesita espacio para que se abra (porque se desliza en el mismo eje de la escalera y cuando se pliega queda oculta bajo el techo).
  • Por tramos: su armazón se compone de varias partes, de modo que hay escaleras que se pliegan en uno, dos o tres tramos, dependiendo de los metros de altura que se necesiten cubrir.
  • Tipo fuelle o pantógrafo: el tramo se abre a modo de acordeón y alcanza, con un único movimiento, el suelo. Hay que tener en cuenta el espacio necesario para la maniobra de apertura.
  • Automática: tienen un motor eléctrico, que se acciona a través de un mando a distancia, con el que se despliega y se recoge la escalera automáticamente sin necesidad de hacer fuerza. Aporta una gran comodidad. Ideal para viviendas con niños y gente mayor o con menor movilidad y fuerza. Requiere de una conexión eléctrica.

Materiales

Las escaleras escamoteables puedes ser de diversos materiales que encajarán mejor con tus necesidades en función del uso que le vayas a dar (ocasional o diario). Los más comunes son de madera (aporta consistencia, naturalidad y calidez al acabado); aluminio (ofrece ligereza a la estructura) y poliamida con fibra (muy resistente a las altas temperaturas, a los impactos y capaz de soportar altas cargas).

Cómo elegir escaleras escamoteables

Consejos de uso

  • La escalera debe tener un ancho recomendado de entre 80 y 90 cm, para garantizar su comodidad. En el caso de las escaleras de caracol, el diámetro mínimo debe ser de 150 cm.
  • La altura entre peldaño y peldaño no debe superar los 18 cm.
  • La escalera debe soportar, como mínimo, un peso de 150 kg.
  • Un tramo de escalera recto no debe tener más de 15 peldaños seguidos.